Problemas personales que pueden interferir con tus estudios

Si bien la regla es no dejar que los problemas personales interfieran con el estudio, existen ciertos casos donde esto es muy difícil. He aquí tres de estos problemas y cómo minimizar su impacto en nuestras calificaciones.

A pesar de todo, debemos mantener nuestros problemas al margen de nuestro estudio

A pesar de todo, debemos mantener nuestros problemas al margen de nuestro estudio

Un estudiante responsable no deja que los problemas cotidianos le resten concentración. Sin embargo, existen algunas dificultades que pueden surgir en nuestra vida que inevitablemente inciden en nuestro rendimiento académico. He aquí algunas de ellas y cómo podemos hacer para que los Problemas personales que pueden interferir con tus estudios,  repercutan lo menos posible.

Perder el trabajo

El desempleo genera una preocupación muy grande a cualquiera. Pero si para colmo de males necesitas de un sueldo para costearte tus estudios, el lógico que el asunto te tenga a maltraer y de alguna manera tire abajo tus calificaciones.

Una posible solución en lo inmediato, mientras te pones en campaña para conseguir un nuevo empleo, es solicitar alguna ayuda económica a la propia universidad. Muchas instituciones poseen planes de ayuda para los estudiantes y sus familias. Otra medida que puede ayudarte a pasar la crisis es recortar algunos de tus gastos (por ejemplo, recurriendo más a la biblioteca y comprando menos libros).

Problemas de salud

Nadie puede concentrarse y estudiar si se siente mal. Ante un profundo malestar físico, tienes permiso para ausentarte de la clase, para rendir examen en fecha de recuperatorio y hasta para pedir prórrogas si tienes que entregar un trabajo. Sin embargo, nunca mientas con respecto a la salud ni falsifiques partes médicos, ya que esto puede romper la confianza que los docentes depositan en ti.

Ante una enfermedad que te tiene postrado (una pierna rota, por ejemplo) o que te impide ir a clase durante muchos días, lo mejor que puedes hacer es pedirle ayuda a tus compañeros: haz que te alcancen sus apuntes de clase, mantente al día con las lecturas que los profesores vayan dando, etc. De esta manera, cuando se reestablezca tu salud y puedas volver a cursar no tendrás la sensación de hallarte perdido.

Disputas domésticas

Viviendo con tus padres, con tus hermanos o con compañeros de residencia, es normal que de vez en cuando surjan peleas por motivos domésticos. Si estás tratando de estudiar para un examen, lo mejor que puedes hacer es, respetuosamente, salir por un rato de la casa. Si la pelea te involucra discúlpate y di que no estás en condiciones de lidiar con esto en este momento, y que prefieres hablar más tarde. Luego ve a la biblioteca, a un bar o a la casa de algún amigo y ponte a estudiar.

Sin embargo, si las peleas con tus compañeros de vivienda son algo más que un roce, si se trata de discusiones dolorosas e hirientes, es probable que a largo plazo terminen por afectar tu rendimiento académico. En una situación semejante, considera seriamente mudarte. No solamente por el bien de tu carrera, sino por tu propio bien.

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