Música para estudiar

Para muchas personas, el estudiar o realizar cualquier actividad al mismo tiempo que se escucha música es una costumbre cotidiana y casi obligada.  Aunque existen también otras personas que prefieren encontrarse sumergidos en el silencio pues argumentan que de esta manera les es más sencillo concentrarse en la labor a ejecutar. Pero ¿qué tan cierto es esto? Y ¿qué tan conveniente es escuchar música durante el estudio?

El caso es que ambas metodologías conllevan a resultados positivos, aunque la proporción de los mismos en comparación con los negativos, depende de la actividad que se esté realizando y de la persona que la esté haciendo.

¿Cuándo es adecuado escuchar música?

Está comprobado que el escuchar música a la par que se llevan a cabo actividades mecánicas y repetitivas, conlleva a una mejora en el estado de ánimo y a la superación del desempeño en la mencionada labor. Sin embargo, durante la ejecución de actividades que requieren una mayor concentración y comprensión de la misma tales como el estudio, la lectura o tareas que requieran un esfuerzo creativo; en general lo más recomendable es realizarlas en silencio. Aunque cabe repetir que estas recomendaciones se ciñen a cada persona y a sus capacidades de concentración.

Algunos consejos que debes seguir cuando utilices música para estudiar

Si lo tuyo definitivamente va por el lado musical, existen algunas claves para lograr un mejor desempeño con el uso de la música como herramienta:

    1. Como regla general, una música tranquila y armoniosa es una mejor opción que ayuda a la concentración. La música clásica destaca en este campo como una magnífica alternativa con una infinidad de variedad dentro del mismo género. Como dato curioso, existe algo llamado el “Efecto Mozart”, que se generó cuando se demostró que la música de este compositor mejora el rendimiento mental a los oyentes constantes.
    2. El volumen juega un papel fundamental. Cuando se estudia, la música debe quedar en un segundo plano, pues si adquiere protagonismo en el momento, retira parte de la atención dirigida a la actividad principal.
    3. La música ambiental y que no contiene letras es la opción más recomendada, pues las letras que están incluidas en la música suelen robar la atención del oyente. Especialmente si éste ya conocía las letras con anterioridad.

 

Por último, es importante tomar en cuenta que la música es un excelente transmisor de sentimientos y es capaz de introducirnos en atmósferas momentáneamente. Y aunque esta sea una de las razones por la que nos encanta, también puede ser perjudicial si se le presta mucha atención durante trabajos en equipo o entornos que nos exijan cooperación con otras personas.

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