El materialismo dialéctico. El mundo como materia en movimiento

El materialismo dialéctico nació en las mentes de Marx y Engels. Se trata de una forma de entender el mundo enmarcado tanto en el materialismo, como en la dialéctica.

Las reglas del juego

Para esta filosofía materialista el concepto naturaleza prevalece frente al espíritu dentro del orden universal, oponiéndose así al idealismo. Mediante la argumentación y el análisis se llegaría a alcanzar la verdad además de identificar las discordancias de nuestros adversarios para poder vencerlas; la dialéctica.

Todo este pensamiento en su conjunto se acabó extrapolando a la naturaleza y a su estudio pertinente. Tras su aplicación, el materialismo dialéctico abogaba por una tendencia dinámica del mundo, el cual se encuentra en constante cambio, lo estático aquí no tiene cabida. Este movimiento del universo viene motivado del impulso desencadenado por las contradicciones que en él se manifiestan y de la fuerza recíproca que ejercen entre ellas.

Federico Engels afirmaba que “toda la naturaleza desde sus partículas más minúsculas hasta sus cuerpos más gigantescos, desde el grano de arena hasta el sol, desde el protozoo hasta el hombre, se halla en estado perenne de nacimiento y muerte, en flujo constante, en movimiento y cambio incesante”.Para esta corriente del pensamiento el mundo no puede ser contemplado desde una verdad absoluta como versa la metafísica. Si así fuera, no existiría una  realidad dinámica, si no estática.

Más allá de una forma de entender del mundo

Si queremos entender el materialismo dialéctico debemos de ser conscientes de que en sus orígenes todavía existía la esclavitud y había gente que la justificaba mediante la existencia de un ser divino o del azar. Sin embargo, esta corriente cuestionaba que fuese Dios el verdadero “culpable” de las atrocidades y ponía en duda al propio hombre de propiciar tales males. Para los fieles o religiosos este pensamiento era totalmente inconcebible y posteriormente lo sería para los colonos, que justificaban sus actos violentos señalando  con el dedo a las figuras divinas.

“El proceso del pensamiento, al que él convierte incluso, bajo el nombre de idea, en sujeto con vida propia, es el demiurgo (creador) de lo real, y lo real su simple forma externa. Para mí, por el contrario, lo ideal no es más que lo material traspuesto y traducido en la cabeza del hombre” (C. Marx, Palabras finales a la segunda edición alemana del t. I de El Capital ).

En el materialismo dialéctico los objetos que conforman el universo no lo hacen por orden de jerarquía ni arbitrariamente sino que se hallan orgánicamente vinculados, presentan una fuerte dependencia entre sí a diferencia de la metafísica. Hay que analizar las cosas desde que nacen, hasta que mueren para ver su trayectoria, cómo han cambiado, mejorado o empeorado, el curso que han seguido. Entienden el aprendizaje como un movimiento ascensional, un desarrollo positivo por así decirlo; desde lo más simple hasta lo más complejo.

“El desarrollo es la ‘lucha’ de los contrarios” (Lenin, t. XIII, pág. 301).

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