Lecciones de vida con Matar a un ruiseñor

[…]¿Crees que de otro modo podría volver a mirar a la cara a mis hijos? […] Matar  a un ruiseñor es una película estadounidense de 1962, basada en el libro homónimo. Ambientada en la época de la Gran Depresión y protagonizada por el personaje Atticus Finch.

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¿Crees que de otro modo podría volver a mirar a la cara a mis hijos?

Atticus; padre, viudo y abogado se ve inmerso en una trama de racismo, hipocresía y mentiras de la que conseguirá obtener una gran lección de vida para sus hijos. Es llamado a defender a un negro acusado de violación. A sabiendas de que es inocente, todo el mundo lo condena sin juicio previo, pero no se deja amedrentar y llevará su defensa hasta el final.

Predicar con el ejemplo en la educación

La primera gran lección que nos enseña es que la justicia está por encima del color de piel, y que la inocencia debe ser defendida hasta el final, cueste lo que cueste.

La segunda, y no por ello menos importante, es la que da a sus hijos y que se recoge en la frase inicial de este texto. Atticus educa a sus hijos en la justicia, la tolerancia y el respeto. Si se negase a defender a un negro siendo consciente de que no es culpable ¿cómo podría seguir educando a sus hijos? Encarna aquí la frase “predicar con el ejemplo”, sabe que por mucho que le cuente a sus hijos, si él mismo no es capaz de cumplir lo que dice, no puede esperar que sus hijos lo hagan.

Los niños son como espejos en Matar a un ruiseñor

Lo que hacemos influye mucho más en ellos que todo lo que podamos decirles. Si no somos consecuentes con lo que decimos, ¿qué van a pensar ellos de nosotros? La educación actual pretende enseñar estos valores positivos, pero en cuanto salen a la calle o encienden la televisión, la mitad de estos valores quedan atrás.

¿Hay una coordinación escuela-realidad? ¿Cómo crees que afecta a la educación? ¿Se educa a los niños para la vida?

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