La orientación vocacional

El final de la escuela media es para muchos jóvenes un momento de gran incertidumbre. Es cuando las preguntas sobre el propio futuro comienzan a pesar, y la presión tanto de los padres como de los maestros puede jugar en contra. En estos casos, la orientación vocacional puede servir para ayudar a los indecisos.

La decisión sobre qué estudiar debe ser algo muy personal del propio estudiante

La decisión sobre qué estudiar debe ser algo muy personal del propio estudiante

La decisión sobre qué estudiar debe ser algo muy personal del propio estudiante

Los adolescentes transitan su escolaridad viviendo en el presente. Por lo general, sus mayores inquietudes pasan por lo social: ser aceptado entre sus pares, conseguir una pareja, encontrar un grupo de pertenencia, etc. Pero, a medida que se acerca el final de esta etapa, aparecen las preguntas sobre a qué dedicarse: si estudiar o si trabajar, si seguir los pasos de nuestro padre en el negocio familiar o hacer la propia experiencia, si elegir una carrera lucrativa pero que no nos satisfaga intelectualmente o, por el contrario, una que implique un verdadero desafío que nos apasiona pero que no nos garantiza un empleo a futuro, etc.

La propia carrera ¿la propia decisión?

Muchas veces las familias ejercen una fuerte presión para que sus hijos estudien aquello que siempre se soñó: “Mi hijo será médico”, “Serás abogada, como tu padre, ya que de esta manera aseguras tu futuro trabajando junto a él”, “¿Arte? ¿Para qué? Con eso te mueres de hambre…”. ¿Cuántos padres expresan de esta manera sus propias frustraciones? ¿Cuántos de ellos, de jóvenes, no pudieron seguir su vocación por seguir con las expectativas de sus propios mayores?
También los docentes pueden influir en las decisiones de los jóvenes: “Juan siempre tuvo facilidad para los números, sería una pena que la desaprovechara”, “A este chico no le da la cabeza para seguir una carrera demasiado exigente”.

La ayuda profesional

Como sea, los jóvenes deben tratar de acallar esas voces que los censuran y por el contrario, volcarse a encontrar su verdadera vocación. Para aquellos que se encuentran más indecisos –por ejemplo, indefinidos entre dos carreras muy diferentes entre sí (¿derecho o veterinaria?) o que no saben encausar sus gustos en una profesión (¿qué estudio si lo que más me gusta es fabricar velas artesanales?), los psicólogos especializados pueden proporcionar una respuesta.

Entonces, ¿qué debo estudiar?

Existen tests de orientación vocacional que marcan tendencias. Un profesional puede administrarlos, a la vez que ir guiando al joven en diversos encuentros para proporcionarle una idea sobre lo que verdaderamente quiere para su futuro. En los tests se hacen preguntas sobre la personalidad del entrevistado, sus preferencias ante determinadas elecciones, se destacan sus habilidades y sus puntos fuertes. A la vez, los psicólogos pueden ayudar a evaluar distintas posibles carreras, algunas de las cuales muchos adolescentes ignoran siquiera que existen, y que por ello no toman en cuenta.
La orientación vocacional puede ser de gran ayuda si te sientes parado ante tu futuro y todo lo ves en blanco. Sin embargo, es importante destacar que nadie ha de decirte “lo que debes hacer es esto”, sino que simplemente se te orienta en determinada dirección. Pero, en definitiva, el camino a seguir ha de decidirlo uno mismo.

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