‘La naranja mecánica’, la violencia de los jóvenes

‘La naranja mecánica’ es una película británica de 1971 adaptada del libro con el mismo nombre y dirigida, escrita y producida por Stanley Kubrick. Se caracteriza por el gran contenido violento muy criticado en ese momento, de hecho, fue censurada durante años en muchos países.

‘La naranja mecánica’, la violencia de los jóvenes

‘La naranja mecánica’, la violencia de los jóvenes

A pesar del rechazo que recibió, fue nominada a cuatro Oscar y tres Globos de Oro aunque finalmente no recibió ninguno de ellos.

Argumento de ‘La naranja mecánica’

Alex es un chico de 17 años con dos pasiones: la violencia desmedida y Beethoven. Jefe de una banda conocida como los drugos, con una vestimenta muy peculiar, cometen todo tipo de robos, palizas, violaciones y atemorizan a la gente de Londres de 1995 (vista desde 1965, es una visión del futuro que les deparaba).

Gracias al consumo de sustancias estupefacientes, su conducta violenta crece y comenten sus fechorías. La primera es una agresión a un mendigo.

Tras otros delitos Alex es detenido e ingresa en prisión, donde se somete voluntariamente a un tratamiento experimental para frenar la agresividad desarrollado por el gobierno. Finalmente, sale en libertad y se tiene que enfrentar a su pasado reformado, o no.

¿Los jóvenes violentos nacen o se hacen?

La película fue censurada por su violencia. Violencia, precisamente, que hoy se ve cada día en series y videojuegos al alcance de cualquiera desde pequeños. Es este el análisis: ¿el hombre es bueno por naturaleza y la sociedad le corrompe como decía Rousseau? O ¿el hombre corrompe a la sociedad?

Hoy en día los jóvenes se ven envueltos en una crisis de valores, sin nada a lo que dedicarse, sin inquietudes y con un consumo de drogas creciente. Como le pasa a Álex en la película. ¿De quién es la culpa? Quizás sea algo personal de cada joven, quizás sea la sociedad que todos compartimos.

Esta apatía y pérdida de valores no debería generalizarse, hay que buscar la causa del problema ya que el futuro de las sociedades depende de ello. Puede que el problema no se quiera ver y preferimos no ser conscientes de los daños que crea la exposición a la violencia continua.

Y al final ¿es posible rehabilitarse y cambiar o es solo un disfraz?

Foto | Fotolia.com

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