Eterna adolescencia de los jóvenes españoles

Los jóvenes españoles son los europeos que, en promedio, más tardan en abandonar la casa paterna ¿A qué se debe esta postergación?

España es el país europeo que menos garantías da a sus jóvenes para independizarse

España es el país europeo que menos garantías da a sus jóvenes para independizarse

Una serie de estudios recopilados por el periódico español El País da cuenta de una realidad: los jóvenes españoles cada vez tardan más tiempo en abandonar el hogar paterno. Esto no se debe únicamente a factores emocionales, sino también a cuestiones económicas, como el precio de los pisos en alquiler y las dificultades para insertarse en el mercado laboral. A la edad en la que muchos de sus padres ya habían volado del nido y tenían una carrera encaminada e incluso algún hijo en camino, muchos jóvenes de hasta treinta años todavía dependen de sus padres, no solamente para que costeen el techo que los cobija, sino para que planchen su ropa y preparen sus comidas. No cabe duda, la adolescencia de los jóvenes españoles se está alargando.

La familia unida

Los sociólogos reconocen que el rol que juega la familia española tiene mucho peso con respecto a las decisiones de los hijos de quedarse más tiempo en casa. Muchas madres, incluso siendo económicamente activas y de ideología progresista, continúan mimando a sus hijos aún mucho después de que dejaron de ser niños, con la excusa de que “nada les falte” pueden seguir lavando y planchando su ropa aún cuando se han mudado a un piso propio –a veces también costeado por los padres-.

Las encuestas muestran que los jóvenes españoles aman a la familia por encima de todo. Tanto que, aún con ingresos suficientes como para costearse sus gastos, la mitad de los chicos y chicas españolas deciden permanecer viviendo con sus padres. En efecto, los españoles son los jóvenes europeos que más tardan en emanciparse.

En el resto de Europa la emancipación temprana de los jóvenes es un valor. Pero además, las instituciones la facilitan mediante ayudas económicas, becas estudiantiles y una oferta amplia de alquileres. En cambio, en España los padres, tíos y abuelos están supliendo el rol de las instituciones públicas.

El mundo del trabajo

Pero no todo es responsabilidad de la familia. Los jóvenes españoles también tienen sus razones para demorar la partida del hogar. En efecto, estudios de la OCDE y de Eurostat indican que ha habido un deterioro, en los últimos catorce años, de la posición de los jóvenes en el mercado laboral. Una encuesta demostró que la ocupación de sus padres incide significativamente en el nivel de estudios que alcanzan los hijos. Y así como el sistema educativo reproduce las diferencias, la frustración laboral afecta también a graduados universitarios que no consiguen ejercer una función acorde con su profesión. Por eso también muchos jóvenes han renunciado a seguir una carrera universitaria, que ya no garantiza un mejor futuro económico.

Precariedad salarial, menor oferta de empleo, dificultad para conseguir un trabajo estable, las cosas no están fáciles allí afuera. Se entiende por qué los jóvenes, instalados en el acogedor hogar paterno, no quieran renunciar a sus comodidades.

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