Estudiantes que viven solos: dar el gran salto

Independizarse y vivir solos es el sueño de muchos estudiantes. Sin embargo, no es una decisión fácil de tomar. Hay que evaluar bien sus consecuencias y considerar las alternativas.

No a todo el mundo le gusta vivir solo

No a todo el mundo le gusta vivir solo

Si bien la realidad económica muchas veces es un obstáculo para independizarse, cuando comenzamos la universidad muchos nos planteamos la posibilidad de irnos a vivir solos. Ya sea con un poco de ayuda familiar, ya sea trabajando horas extra o bien viviendo en un lugar prestado, son varios los estudiantes que tienen la oportunidad de mudarse a un lugar que puedan llamar propio. ¿Qué hay que tener en cuenta antes de convertirse en uno de los tantos estudiantes que viven solos?

¿Voy a poder estar solo?

Tal vez sientas que no soportas más a tu familia, que necesitas tener un espacio propio donde ser libre, donde dejar los apuntes tirados por cualquier parte y no preocuparte por lavar los platos en época de examen, donde poder comer pizza y hamburguesas si se te canta, sin que nadie esté dándote sermones, donde invitar a tus amigos hasta cualquier hora y dejar que tu pareja se quede a dormir cuando quieras.

Pero vivir solo también conlleva una carga. No todas las personas están preparadas para permanecer horas y horas sin hablar con nadie, para hacer todas sus comidas frente a la tele o para que nadie esté esperándolos al volver a casa después de un día difícil. Evalúa con atención si estás listo para semejante cambio.

¿Qué otras alternativas tengo?

Si no crees que puedes aún vivir solo, porque no te sientes listo o porque te da miedo un cambio demasiado brusco, siempre cuentas con alternativas: por ejemplo, vivir en una residencia estudiantil, donde si bien tendrás que mantener ciertas reglas para convivir con tus compañeros, no tendrás que lidiar con tus padres ni con un alquiler demasiado costoso. De la misma manera, rentar un departamento es más fácil si lo haces con amigos.

Poder sostener la decisión

Otro factor a considerar es si el irte a vivir solo es un capricho momentáneo, algo que simplemente quieres experimentar, o si por el contrario estás tomando la decisión de emprender una vida nueva, de manera independiente. Si de verdad optas por irte de la casa de tus padres para construir tu propio hogar, ten en cuenta que debes estar en condiciones (económicas tanto como emocionales) de sostener esa decisión. No porque estés teniendo una buena racha con tus ingresos significa que tienes un sueldo estable que te permitirá mantener un hogar.

Procura tener siempre una base de ahorros para casos de emergencia: después de todo, nadie puede garantizarte hoy un empleo absolutamente estable. Debes estar preparado para afrontar las tormentas y salir airoso.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Suscríbete a nuestro newsletter!
Suscríbete