Estudiantes que viven solos: crea tu espacio

Al irnos a vivir solos, hay algunas consideraciones que conviene tener en cuenta para organizar nuestra nueva vivienda. Prioriza el espacio en función de los usos que le darás, sin por ello dejar de poner tu estilo.

Sentir nuestro espacio como propio es fundamental

Sentir nuestro espacio como propio es fundamental

Una vez que ya te has instalado en tu nueva vivienda, al principio sientes que tienes todo un mundo para ti solo. Las cosas que antes tenías amontonadas en una habitación –que incluso puedes haber compartido con un hermano- ahora se desparraman por todo un apartamento. Y si bien lo más probable es que tu presupuesto de estudiante que trabaja no te haya permitido costearte un inmueble de grandes dimensiones, sentirás que te sobra espacio.

A no engañarse: no tardarás en volver a llenarte de cosas. Por ello, lo mejor es organizar desde el principio tu espacio, a tu medida y según tus necesidades. He aquí algunas sugerencias.

¿Un solo ambiente? Procura dividirlo

Si has logrado costearte el alquiler de un monoambiente, has de saber que este tipo de vivienda tan reducida tiene ventajas y desventajas. Sus dimensiones reducidas hacen que la limpieza se haga en un santiamén. Sin embargo, el no tener cuartos separados puede restarte intimidad: en efecto, si vivieras en una casa más grande no harías pasar a todos los visitantes por tu dormitorio, ¿verdad? Pues aquí no te queda más remedio.

Una posible solución, si las dimensiones del lugar lo permiten, es dividir el ambiente. Prueba colocar una cortina, una mampara de papel o incluso una biblioteca, separando un espacio con la mesa, las sillas y el ordenador (ideal si invitas a compañeros a estudiar) y tu cama del otro lado.

Organiza tu escritorio

Algo que no debe faltar en el departamento de ningún estudiante es, precisamente, espacio adecuado para estudiar. Consigue un escritorio cómodo, cuidando que entre contra una pared. Coloca luces adecuadas para no cansar tu vista si lees durante horas. Hazte de una buena biblioteca o de estantes, para distribuir todos tus libros y apuntes. Y trata de mantener este espacio lo más ordenado posible, para tu propia comodidad: nada más frustrante que perder tu libreta universitaria entre una montaña de papeles.

Tal vez te tiente decorar el apartamento con objetos de diseño, poner esa maravillosa lámpara de pie que encontraste en un bazar de antigüedades, o comprar un televisor de plasma con tus ahorros. No te apresures: primero encárgate de tener platos, vasos, cubiertos, una o dos ollas para cocinar, una sartén, un colador y algunos otros elementos de cocina. Son fundamentales si no quieres gastarte la mitad del sueldo pidiendo comida hecha, y estos enseres cuestan bastante dinero si hay que adquirirlos todos al mismo tiempo. Pero son una inversión que vale la pena hacer.

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