Estudiantes que viven juntos: problemas de convivencia

El compañero perfecto no existe. Por alguna u otra razón, los problemas en la convivencia siempre terminan por surgir. Veamos los más frecuentes y cómo superarlos.

Cuando para independizarnos de nuestra familia, o bien para poder ir a estudiar a otra ciudad, nos vemos en la situación de compartir nuestra vivienda, elegir al compañero ideal es fundamental para que la convivencia sea agradable. Sin embargo, nunca estamos completamente exentos de que surjan algunos problemas en el día a día. He aquí algunos de los problemas de convivencia más frecuentes, y posibles soluciones a los mismos. En todos los casos, la respuesta indicada pasa por la conversación.

Problema de convivencia I: Mi compañera trae el novio a dormir

Si se trata de dos (o más) chicas que viven juntas, es posible que el hecho de que algún novio pernocte en la casa con relativa frecuencia sea un motivo de discusión. Con un hombre cerca, nada de andar paseándote en pijamas o de salir de la ducha envuelta en un toallón. Lo peor es si tu compañera y su novio se ponen “fogosos” a la noche y no te dejan dormir… ¿qué hacer?

La solución no pasa por echarlos a ambos. Lo mejor es ponerte por un momento en el lugar de ella: si fueras tú la que estás de novia, seguramente querrías contar con este espacio para estar con tu pareja. Lo que sí puedes hacer es pedirles cierta discreción, y que te avisen con anticipación cuándo piensan dormir juntos en casa. Así sabrás cuándo ponerte el pijama y cuándo salir del baño ya cambiada.

Problema de convivencia II: No mueve un dedo con la limpieza de la casa

Esta situación debería haberse conversado de antemano antes de mudarse, pues la limpieza del lugar es responsabilidad de ambos. Si tu compañero no está cumpliendo con su parte del trato, considera decirle que deberás contratar personal de limpieza, y que el costo del mismo correrá por su cuenta. Si es un tema que en su momento no se habló, siéntense y conversen sobre las tareas que es necesario realizar. Pueden llegar a un acuerdo, como por ejemplo, que el dormitorio de cada uno es responsabilidad de cada uno (y si él quiere dormir en una cama destendida y con sábanas sucias, es su problema), pero que el baño y la cocina deben limpiarse periódicamente.

Problema de convivencia III: Se toma horas para ducharse o para arreglarse

En apartamentos pequeños donde sólo hay un cuarto de baño, el que uno de los dos tarde más que el otro en su arreglo personal puede acarrear discusiones. Lo mejor es establecer un horario para bañarse cada uno, y pedirle que avise de antemano cuándo necesitará el baño por un buen rato (ya sea para teñirse el pelo, depilarse, afeitarse o maquillarse).

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