El primer empleo

Como toda “primera vez” en nuestra vida, el primer empleo es siempre muy especial. no solo porque transitaremos un camino nuevo en un mundo nuevo (el mundo laboral), sino porque es en este primer empleo en el que sentaremos las bases para desarrollarnos a futuro como profesionales exitosos/as.

El primer empleo suele ser una forma de ganar algo de independencia económica

El primer empleo suele ser una forma de ganar algo de independencia económica

El primer empleo suele ser una forma de ganar algo de independencia económica

Los motivos que nos llevan a buscar un empleo pueden ser diversos. Puede deberse a necesidades económicas urgentes, o a querer tener nuestros propios ingresos o bien, sentimos la necesidad de trabajar mientras estudiamos porque queremos realizar la experiencia práctica de aquello para lo cual nos estamos formando.

En todos los casos, la inserción laboral suele ser un proceso doloroso hasta que se comienzan a comprender los códigos y las lógicas del mundo laboral.

Si estamos hablando de un “primer empleo” seguramente estamos frente a una persona muy joven, sin experiencia laboral. Será entonces oportuno aprovechar recomendaciones de familiares, amigos o de algún profesor, para poder ingresar a algún tipo de trabajo.

Si no se cuenta con recomendaciones, entonces será necesario ser un poco “atrevido/a”. Hacer presentaciones espontáneas (en forma personal o por correo electrónico) y enviar currículums (sin desanimarse por lo escuetos que estos puedan ser) puede ser un primer paso hacia una oportunidad laboral. El coraje es una virtud en un medio tan competitivo.

Si ya se ha dado ese paso y se ha ingresado a un trabajo, será importante para construir una carrera laboral exitosa manifestar algunas actitudes y capacidades que nos permitan “no pasar desapercibidos”:

Demostrar interés: estar siempre dispuesto y atento al desempeño de todas las tareas que se llevan a cabo.

Ganarse la confianza de los superiores: en esto no hay ningún secreto; basta con demostrar responsabilidad, honestidad y seriedad.

Ser cordial y mantener el bien humor: se aprecia la seriedad en el trabajo, pero se valora mejor a aquellas personas que tienen sentido del humor y una actitud cordial, sin que esto signifique convertirse en el payaso del grupo.

Evitar la arrogancia: seguramente cada uno de nosotros desempeñaría las tareas de otros de otra forma; especialmente cuando se es muy joven y se está repleto de ideas nuevas. Los aportes creativos siempre son valorados, pero hay que ser “inteligentes” y elegir el momento adecuado para proponerlos. No es bien visto que el “recién llegado” quiera imponer sus ideas, sobre todo si intenta hacerlo con sus superiores o con las personas que tienen mayor antigüedad. Hay que saber esperar el momento oportuno de demostrar quienes somos.

Buscar empatía: es necesario ser amables con todos, pero siempre encontraremos a alguien con quien “sintonizamos” mejor. Esa persona puede ayudarnos a comprender los códigos que se manejan en ese ambiente y facilitarnos el proceso de adaptación.

Conocer los derechos laborales: ser nuevos en un empleo no significa que no tengamos los mismos derechos que otros trabajadores con mayor antigüedad. Sin embargo, debemos ser conscientes que hay que “pagar el derecho de piso” y en tanto esto no signifique rebajarse a perder todo tipo de derecho, hay que aceptarlo como parte del proceso de aprendizaje y afianzamiento en la vida laboral.

Demostrar ambición: es importante que los demás vean que se pretende ascender, hacer carrera dentro de esa empresa. Este primer empleo no es “para toda la vida”; es solo un primer paso.

Reconocer errores y aceptar consejos: una persona inteligente se distingue por su capacidad para reconocer sus errores y aceptar consejos de otros que tiene mayor experiencia. Agradecer cuando se nos hace una indicación, mirar a los ojos a nuestro interlocutor y demostrar intención de mejorar serán actitudes valoradas y reconocidas.

En conclusión

El primer empleo es una experiencia difícil pero necesaria para sentar las bases de nuestro futuro laboral. Es aquí donde cobraremos nuestro primer salario, tendremos los primeros compañeros de trabajo y será la primera experiencia laboral que colocaremos a futuro en nuestro currículum.

La mejor (y la peor) arma que se posee en este momento es la juventud, por lo tanto, hay que usarla con “inteligencia”.

Que se convierta en una experiencia frustrante o satisfactoria, depende de nosotros.

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