Docencia: primeras clases

Para aquellos estudiantes y jóvenes profesionales que deciden dedicarse a la docencia los primeros pasos pueden parecer difíciles. Por ello es importante comenzar pensando paso por paso qué es lo que se quiere transmitir y de qué manera se puede lograr, sin dejar de lado cuál es la recepción que de ello esté teniendo el alumnado.

El primer día de un profesor siempre es especial

El primer día de un profesor siempre es especial

Muchos estudiantes comienzan a dar clases antes de terminar sus carreras. Como manera de poder comenzar a trabajar en algo vinculado a la profesión o como una forma de ganar algo de dinero la docencia aparece en muchos casos como algo frecuente en jóvenes profesionales o próximos a graduarse.

Por otro lado, al interior de las universidades suele suceder que estudiantes avanzados tomen las cátedras de los primeros años ofreciendo sus conocimientos a los ingresantes. Es decir, por una razón o por otra la docencia se hace presente en la vida del estudiante y, a pesar de la formación, en la práctica concreta aparecen las dudas. ¿Cómo hacerse cargo de un curso? ¿Cómo comenzar las lecciones? ¿Se entenderá lo que digo? Son preguntas clásicas y que pueden comenzar a resolverse armando una estructura de objetivos y herramientas para alcanzar los mimos.

Comenzar por una buena explicación

Es cierto que tener objetivos es bueno, guía la actividad y sirve para organizar la práctica docente. Pero también como sujeto a cargo de una clase se debe tener en cuenta la permeabilidad y la posibilidad de superar, e incluso desbordar, dichas metas.
El primero de los pasos es organizar una planificación. En ella deben figurar los tópicos que se abordarán en esa clase. Luego deberán pensarse las maneras en las que se van a abordar los conceptos que deben ser explicado a los estudiantes.

En este contexto se puede optar por una exposición oral por parte del docente en la que se ofrezca un paneo general para luego ir interiorizándose poco a poco en los detalles necesarios. Ahora bien, es necesario prestar atención en la recepción que se está teniendo de aquello que se esta exponiendo. Si un docente hace una presentación de un tema que dure una hora y recién al terminar intente verificar si fue claro para sus estudiantes, puede que sea demasiado tarde para retomar conceptos que sean fundamentales para la comprensión global de la clase.

¿Cómo darse cuenta si se entiende lo que digo?

Hay diversas maneras de chequear que los alumnos estén comprendiendo o por lo menos estén orientados en función de una temática que se de en clase. Una alternativa es verbalizar un concepto y luego pedir un ejemplo a la clase. De esta manera, se logra interacción y atención.

Otra alternativa es solicitar a algunos integrantes de la clase que lean fragmentos de textos que se adecuen a la temática del día.
Algo que puede funcionar es cortar la actividad 5 ó 10 minutos antes de que finalice la hora cátedra y solicitar a todos los estudiantes que tomen una hoja y coloquen 5 ó 6 conceptos que resuman la lección del día. Así, será posible saber cuales han quedado fijados y cuales será necesario repasar en la clase siguiente.

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