Cuatro errores comunes de contenido en las monografías

Las monografías suelen ser instancias evaluativas a las que se les concede mucho peso en las asignaturas universitarias. Existen ciertos errores de contenido que necesariamente repercuten en la calificación, por lo tanto conviene adelantarse a ellos y aprender a evitarlos.

Cuando elaboramos trabajos de investigación o monografía solemos incurrir en algunos errores

Cuando elaboramos trabajos de investigación o monografía solemos incurrir en algunos errores

Cuando elaboramos trabajos de investigación o monografía solemos incurrir en algunos errores

Así como ciertos errores formales pueden repercutir en la calificación final de una monografía (como pueden ser errores al citar la bibliografía, una mala o nula división en subtítulos, etc.), posiblemente los errores más serios comprendan a los propios contenidos del trabajo. Si bien cada carrera, y dentro de las mismas cada asignatura, requiere determinadas pautas a seguir en un trabajo monográfico, existen algunos errores de contenido que se pueden evitar.

No formular una hipótesis

El trabajo monográfico se trata de un aporte original del estudiante al conocimiento que existe en determinada disciplina. No se trata solamente de repetir lo que otros hayan dicho antes, sino de partir de una idea original e intentar demostrarla de alguna manera. Esta idea original es la hipótesis, que el estudiante –previo trazado de un plan de trabajo- debe formularse y dejar registrada en su trabajo. De lo contrario, la monografía se convertirá en un mero resumen, o en un recorrido de lecturas que poco y nada aportarán a quien la lea.

Formular una hipótesis demasiado ambiciosa

Lo contrario al error anterior es también una equivocación. No debemos olvidar que las monografías están pensadas como trabajos académicos dentro de una cursada, y que su objetivo es demostrar que se han adquirido ciertos conocimientos para aprobar una asignatura. Por ello, no pretendamos a esta altura de la carrera encontrar la vacuna para el HIV ni demostrar que el viaje en el tiempo es teóricamente posible. Una hipótesis puede fallar por ser excesivamente ambiciosa tanto como por ser vaga e imprecisa.

Glosar en demasía

Está bien basar parte de nuestra monografía en información dada por el profesor o por otros autores, pero si glosamos sin citar nuestras fuentes, estaremos incurriendo en el plagio. Y esto es serio: una monografía puede ser desaprobada si se sospecha que es un trabajo plagiado. Por lo pronto, aún cuando no citemos directamente, conviene mencionar a los autores. Por ejemplo, “Como mencionara repetidas veces Chomsky, la capacidad humana de detectar oraciones agramaticales aún no ha podido ser emulada por ningún programa de ordenador”.

No reconocer que una hipótesis ha sido falseada

Es posible que, en el transcurso de una investigación, la hipótesis con la que comenzamos nuestro trabajo resulte refutada por los resultados de la misma. En ese caso, lo mejor es reconocerlo en nuestras conclusiones, y formular una nueva hipótesis tentativa que serviría para futuras investigaciones. De nada sirve falsear los datos obtenidos, que tarde o temprano saldrán a la luz. Una monografía que funciona como refutación de una hipótesis, por otro lado, es algo completamente válido.

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