Cuando la carrera la eligen los padres

Aún buscando el bien de sus hijos, muchos padres interfieren en la elección de carrera de los jóvenes. Esto puede ser perjudicial para aquellos estudiantes que ven diferencias entre lo que la familia pretende de ellos y su verdadera vocación.

Al terminar la escuela media, los jóvenes tienen en sus manos una enorme responsabilidad: la de elegir una carrera que los represente, algo que les interese y a lo que puedan dedicarse laboralmente, tal vez durante toda su vida.

Sin embargo, esta decisión casi nunca está cien por ciento en manos de los propios estudiantes: la familia –especialmente los padres y las madres- muchas veces tiene un poder de influencia considerable. Cuando la opinión familiar se contradice con los propios deseos y la vocación del joven, surgen problemas, enfrentamientos y disputas. En cualquier caso, es importante saber qué consecuencias tendría si la carrera la eligen los padres.

Todo queda en familia

¿Por qué los padres intervienen en algo que debería ser decisión del hijo? Como siempre, pensando en su propio bien, más allá de que puedan estar equivocados. Por ejemplo, es muy común que ciertas familias sigan una carrera tradicional –abuelo abogado, padre abogado, es natural que impulsen al hijo a seguir a su vez abogacía.

El contar con un apellido prestigioso en determinado campo puede servirle al joven para llegar alto en su carrera. De alguna manera, el pretender que siga los pasos de sus mayores es como legarle un negocio familiar, con toda la experiencia acumulada por generaciones.
Sin embargo, puede ocurrir que el joven no sienta deseos de seguir los pasos de su padre o de su madre en determinado campo. En ese caso, los padres deberían respetar su deseo, aún cuando consideren que su hijo está desaprovechando una gran oportunidad.

¿Qué pasa si la carrera la eligen los padres?

Tanto el triunfo como el fracaso previos de un padre en cierta carrera, puede influirlo en que intente guiar la vocación de su hijo. Por ejemplo, si una madre sufrió porque de joven no pudo estudiar música por tener que trabajar, es posible que impulse a sus hijos a cumplir el sueño que ella no pudo vivir… aunque tal vez ése no sea el sueño de sus hijos.

Por el contrario, un padre al cual lo obligaron a seguir una carrera que no le trajo satisfacciones, es posible que deje a su hijo en libertad para seguir algo que le guste.

Buscar el propio camino

Como estudiantes, no debemos desoír la voz de la experiencia que nuestros padres pueden transmitirnos. Sin embargo, existe una diferencia entre escuchar sus consejos y dejar que ellos decidan por nosotros. Es fundamental que comprendan, con cariño y paciencia, que la carrera es una elección muy personal que determina en gran parte nuestro futuro. Y que nadie está más calificado para elegirla que nosotros mismos.

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