Cuando el romance irrumpe en la universidad

Son frecuentes las citas y los noviazgos entre compañeros de estudio. Esto sucede tanto por la cercanía física como por los intereses que, evidentemente, se comparten. Sin embargo, es necesario tomar ciertas precauciones para que el romance no interfiera con las carreras.

Es muy común que del roce diario de las clases surja algo más

Es muy común que del roce diario de las clases surja algo más

Es muy común que, entre compañeros de clase, surjan amistades, y en ocasiones, las amistades pueden dar lugar a un romance: tal vez una aventura, tal vez un noviazgo, tal vez el amor de tu vida esté estudiando en este momento junto a ti y aún no te hayas dado cuenta. De cualquier manera, es necesario tomar ciertas precauciones para impedir que una relación amorosa interfiera en tu carrera.

¿Por qué sucede con tanta frecuencia en la universidad?

Al igual que sucede en los entornos de trabajo (en las oficinas, entre colegas, entre dos personas que trabajan en el mismo lugar), la cercanía física es de por sí aliciente para que surja la atracción. A esto ha de sumársele que dos compañeros de estudio deben tener necesariamente muchos intereses en común. La universidad no es sólo un ámbito donde la gente cursa una carrera: muchas veces es escenario de debates políticos, actividades culturales, eventos deportivos, artísticos o recreativos.
La ventaja con respecto a los romances de oficina, es que dos estudiantes que salen juntos no están violando ninguna regla ética, no pueden ser expulsados de la universidad y no tienen por qué ocultar su relación (si bien sí deben mantenerla dentro de ciertos límites, por una simple cuestión de decoro).

¿Cuáles son los riesgos?

El principal riesgo es, como en cualquier relación, la incomodidad que puede generarse entre ustedes, especialmente si el vínculo se termina y ustedes siguen viéndose las caras todos los días en clase. En un caso semejante, sería aconsejable que alguno cambie de curso, elijan distintos grupos de estudio o, al menos, eviten sentarse juntos hasta que la tensión se haya disipado.

Otro inconveniente que puede suceder es que en los comienzos de la relación, alguno de ustedes (o ambos), reste tiempo al estudio por querer pasar más tiempo con el otro. Sin embargo, esto puede suceder en cualquier relación, sean o no compañeros de universidad. Y lo importante, en cualquier caso, es hallar un equilibrio, respetar los tiempos propios y del otro y no perder de vista los objetivos académicos.

Un romance entre compañeros adultos de universidad está dentro de ciertos límites. Un romance o una aventura entre un docente (de cualquiera de los dos sexos) y un estudiante, rompe una barrera que no debería cruzarse. Sencillamente piensa que por un asunto semejante la universidad como institución puede sancionarte, a ti y al docente en cuestión. Así que en un caso así, sencillamente apártate y piensa en tu carrera. El amor adecuado eventualmente llegará.

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