Consejos para estudiar por parejas

Estudiar con un compañero puede ser una muy buena alternativa a la hora de preparar un examen, una exposición oral, un trabajo práctico o delinear una investigación. Sin embargo, es muy importante elegir bien a la persona con la cual se trabajará, así como optimizar los tiempos. Algunas recomendaciones pueden servir para organizar el trabajo de a dos.

Existen diferentes instancias en las cuales es conveniente formar equipo con un compañero de estudios: ya sea para reunirse a repasar antes de un examen, o bien para preparar una exposición o una clase; incluso para dividirse ciertas tareas. En determinados trabajos de campo es fundamental contar con más de una persona. Por ejemplo: cuando hay que hacer encuestas o recolectar determinada cantidad de datos.

Muchas personas prefieres estudiar solo que acompañado

Muchas personas prefieres estudiar solo que acompañado

La elección de un compañero de estudios no siempre está en manos de los propios estudiantes, ya que ciertos profesores forman las parejas al azar. En otros casos, no conocemos bien a nuestros compañeros y terminamos emparejados con aquel que se sienta cerca de nosotros. No obstante, es conveniente tener en cuenta ciertos aspectos.

Horarios similares

Para evitar que se produzcan desencuentros y no tener que reunirse la medianoche del día previo a la presentación del trabajo, es fundamental que los compañeros tengan cierta disponibilidad horaria en común. Antes de elegir el tema de la investigación, es conveniente corroborar que vayan a tener el tiempo suficiente para trabajar entre los dos.

Fortalezas

Una buena idea es formar una pareja con alguien que nos complementa. Si te sientes cómodo hablando en público, pero no se te dan bien los números, tu compañero puede preparar las tablas y tú encargarte de la exposición oral. Si tienes facilidad para la redacción, puedes pedirle que recopile información y tú darle forma a la monografía.

Responsabilidad

Evita a aquellos compañeros que asisten a clase una vez al mes, que cursan demasiadas materias –más de las que su agenda les permite- o muy pocas –porque se la pasan de fiesta en fiesta-. De lo contrario, el trabajo terminará recayendo sobre ti.
Es natural que surjan buenas amistades a lo largo de la carrera. Sin embargo, salvo que tengan ambos un gran sentido de la disciplina, trabajar junto a tu compañero puede devenir en salir de copas o pasar las horas destinadas a estudiar hablando de las últimas conquistas amorosas. No permitas que tu vida social se interponga en tus estudios.

Una vez que se ha encontrado al compañero de estudios ideal, lo mejor es trazar un plan: qué días se reunirán, dónde, durante cuántas horas, etc. Divídanse las tareas, así como las lecturas que debe llevar preparadas cada uno. Si ambos son responsables y se comprometen con el trabajo, verán que estudiar en pareja puede ser una experiencia satisfactoria, productiva y hasta entretenida.

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