Cómo ser un buen novato y no morir en el intento

¡Hola chicos! El último día os conté el principio de mi vida universitaria, pero no me dio tiempo a mucho más. La verdad es que me moría de ganas por volver a casa a descansar un poquito. Por la tarde me tocaba exponer en clase. Esas son mis jornadas diarias, de nueve de la mañana a nueve de la noche, con una hora para comer. Divertido, ¿eh?

Novatos de fiesta

Novatos de fiesta

Ya me estoy empezando a salir de los márgenes establecidos y sobre todo, de mi historia principal. Para seguir un orden, os voy a contar lo que sucedió después de que, muy a mi pesar, tuviese esa compañera de habitación y esos…desconocidos. Esta etapa de mi vida se llama: novatadas.

Ni siquiera había escuchado hablar de ellas. He vivido toda mi vida en Córdoba y allí tan sólo hay un Colegio Mayor y tampoco va mucha gente. La mayoría de los estudiantes de mi ciudad son de la misma. Supongo que vivir allí no llama nada la atención y no se hacen una idea de lo que se pierden. Dicen que Sevilla tiene un color especial, así que supongo que por eso y por estar al lado, la gente prefiere ir a estudiar allí. La verdad es que Córdoba como ciudad es increible, pero lo que es ocio…lo justito.

Sin tiempo para asimilarlo

Pero bueno, yo sigo con lo mío. Os acordáis de que os hable de mi gran momento crítico en el que me tocaba decidir si quería dormir en la misma habitación que esa chica que se me presentó con un mini de vodka en la mano. Pues bien, mucho tiempo no tuve. A los quince minutos de encotrarme en aquel lugar, que ya parecía claustrofóbico, llamaron a la puerta. Que digo, casi tiran la puerta. Y gritos: ¡NOVATAS,NOVATAS, NOVATAS! ¡SALID AHORA MISMO!

¿Perdón? Necesitaba una explicación, no entendía absolutamente nada. Mi compañera que ya dominaba la situación (llevaba tres días más que yo), me dijo que me cambiase deprisa que nos teníamos que ir. Y yo volví a decir, ¿perdón? Pues sí, en eso consistía la gracia: un grupo de veteranas que por llevar un año más que los demás sentían que tenían el poder total sobre el resto. Luego estas iban tocando a todas las puertas de las novatas y las obligaban a salir en el momento estuviesen como estuviesen. Si no lo hacías, se supone que durante el resto del año tus compañeros te dejan de lado. Es un riesgo que no debeis correr, en serio, los universitarios pueden ser muy malos. Estamos hablando de niños grandes que por primera vez viven fuera de casa.

Salir de fiesta en pijama

Teniendo en cuenta que si estas en pijama las veteranas sin piedad te hacen salir así a la calle a cualquier temperatura, esto no acaba aquí. ¡Pero qué digo! Si este es sólo el principio de una larga lista de torturas que duran aproximadamente un mes (posible variación periódica según la Residencia o Colegio Mayor. Para mí, por ejemplo, parecieron años. Eso no se terminaba nunca. ¡Te obligaban a beber hasta que no pudieses más! Bueno, hasta que tu cuerpo no podía más. Ponerte a cantar en mitad de la calle a gente que ni conoces, hacer bailes ridículos y una gran cantidad de flexiones son algunas de las opciones posibles de nuestras novatadas.

Tengo un amigo que cuando vino a Madrid le hicieron encerrarse en un armario durante todo el día, desnudo, sin nada más que un reloj. ¿Dónde estaba la gracia? En que cada media hora tenía que abrir las puertas y gritar: ¡CU-CU! Le hicieron esa y muchas cosas similares. Sin embargo, mira, para eso las chicas somos más delicadas y nos entendemos mejor.

El fin de lo malo

Así que bueno, con esto concluyo. Deciros que las novatadas son una etapa por la que todo el mundo debería pasar. Vale, haces cosas que en la vida pensarías que serías capaz de hacer, pero te ríes como nunca y conoces a mucha gente. De hecho, fue en esa época cuando conocí a las que son mis amigas ahora. Salir de fiesta en pijama puede resultar muy divertido y, con la tontería, ¡no os hacéis una idea de lo mucho que se liga!

¡Hasta la próxima!

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Suscríbete a nuestro newsletter!
Suscríbete