Cómo redactar una buena monografía

Para diferentes materias de diversas carreras, la monografía es un método más de evaluación. En ella el estudiante desarrolla un tema como respuesta a una pregunta que él mismo se ha planteado. Es muy importante tener en cuenta ciertos aspectos a la hora de preparar este tipo de trabajo, lo que nos ayudará considerablemente con nuestras calificaciones.

Es muy importante seguir una serie de pautas para plantear una monografía

Es muy importante seguir una serie de pautas para plantear una monografía

Es muy importante seguir una serie de pautas para plantear una monografía

Si bien la palabra monografía puede usarse como sinónimo de tesis (lo hace Umberto Eco al definir la monografía como un texto de 100 a 400 páginas que el estudiante presenta pronto a doctorarse), en este artículo hacemos referencias a trabajos argumentativos en general, en los que el profesor pide a los estudiantes que desarrollen determinado tema según fuentes específicas con las que se haya trabajado. De esta manera, las monografías permiten evaluar la capacidad del autor para investigar de forma independiente, amén de la organización de la información y la búsqueda de datos.
Si estás en situación de preparar una monografía, presta atención a estos consejos que te ayudarán a presentar un trabajo exitoso:

Traza un plan de trabajo
Es importante organizar claramente la monografía en introducción, planteamiento de hipótesis, desarrollo (demostrando o refutando la anterior), conclusiones y bibliografía citada. Esboza brevemente cada apartado antes de comenzar a trabajar en su redacción definitiva. Además, la organización te ayudará a cumplir con los tiempos de entrega de tu trabajo.

Sé claro en tu hipótesis
Toda la monografía debe organizarse en torno a la respuesta tentativa a determinada pregunta. Esta respuesta es la hipótesis, que el estudiante debe intentar confirmar con su trabajo. Exprésate con claridad. Además, evita las hipótesis demasiado improbables a menos que cuentes con pruebas irrefutables que puedas presentar a tu favor. Asimismo, si a lo largo de tu investigación la hipótesis inicial resulta refutada, recuerda que esto no significa que tu trabajo esté mal, sino que sólo debes plantearlo de otra manera.

Amplía tus fuentes
No te limites a la bibliografía obligatoria vista en clase; haz tus propios aportes incluyendo otros textos, documentos, testimonios, etc. Esto le demostrará al docente que te has comprometido con tu investigación.

Utiliza diccionarios de sinónimos
En la monografía se ponen en juego tus cualidades como redactor. Una de las cosas que deben evitar por todos los medios es sonar reiterativo. Por ello, es conveniente utilizar sinónimos para las palabras que mencionas más de una vez en un párrafo. Para ello, programas como el Microsoft Word te proveen con una herramienta muy útil que es el diccionario de sinónimos.

Cuidado con la extensión
Muchas veces los profesores dejan cierta libertad a los estudiantes con respecto a la extensión de la monografía. Sin embargo, sé cuidadoso y atiende a la extensión aconsejada. Una monografía que se plantea como un trabajo de entre 15 y 30 páginas no debería tener ni menos de 13 ni más de 30. De esta manera, cumplirá con las expectativas del docente que es, en definitiva, quien la calificará.

  1. gracias loco ! me sirvió jajaj

  2. juan suarez perez 12 agosto 2011, 2:26 am

    De veras que estos consejos son muy útiles para los estudiantes. me ha servido de mucho, gracias

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