Cine y educación: Mr. Holland’s Opus

Dentro de la temática de la educación en el cine, existen películas más centradas en la problemática de los estudiantes y otras más focalizadas en la figura del docente. Es el caso de esta cinta, que le valió una nominación al Oscar a Richard Dreyfuss por su papel protagónico.

A lo largo de esta emotiva película de 1995 dirigida por Stephen Herek, que describe la vida del profesor Holland desde que comienza a enseñar la materia apreciación musical en una escuela media hasta su retiro, varias décadas después, el espectador se encuentra con sus conflictos vocacionales y familiares, así como con retazos de la historia de los Estados Unidos. Sin embargo, Mr. Holland’s Opus es una prueba más de que el cine permite reflexionar sobre varias cuestiones de la vida académica y estudiantil.

Cine y educación: Mr. Holland’s Opus

Cine y educación: Mr. Holland’s Opus

La docencia como necesidad vs. la docencia como vocación

Cuando Glenn Holland comienza a trabajar en una escuela, lo hace pensando en que la docencia es la mejor manera de juntar algo de dinero y así tener tiempo libre para dedicarse a lo que verdaderamente ama, que es componer música. La docencia es vista como una salida laboral más entre otras, y el profesor Holland no disfruta de su trabajo. Por ello, sus estudiantes reprueban constantemente. Sólo cuando comienza a disfrutar de su trabajo Holland se convierte en un docente por vocación, y consigue transmitir a sus estudiantes los conocimientos y el amor por la música.

La importancia de los conocimientos previos

Un docente no puede limitarse a pararse frente a los estudiantes y llenarlos de conocimientos. El profesor Holland comprende que sus estudiantes vienen a clase con saberes previos, y sus propios gustos. Por eso, para interesarlos en su materia, recurre a las canciones de la época –rock and roll sobre todo-, logrando explicar composición musical y escalas sin matar a los adolescentes de aburrimiento.

El docente saca lo mejor de cada alumno

El profesor Holland aprende que, para que un estudiante dé lo mejor de sí, debe tener confianza en sus capacidades y una autoestima saludable. Por eso, puede interrumpir una interpretación de clarinete y cuestionar a la intérprete sobre qué le gusta más de ella cuando se mira al espejo. Un buen docente debe saber llegar a sus estudiantes y hacerlos sentirse bien consigo mismos.

El vínculo docente-estudiante

En la relación que el profesor Holland entabla con Rowena, una destacada estudiante que ama la música tanto como él, se puede observar cómo el vínculo docente-estudiante a veces sobrepasa los límites del aula. En efecto, Holland es un ser humano que puede cometer equivocaciones, si bien llega a darse cuenta a tiempo como para evitar un daño irreparable. Está en el docente –adulto- la obligación de marcar los límites en la relación con sus alumnos y de no sobrepasarlos.

Foto | Plyd | Commons.wikimedia.org

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