Cine y educación: Los chicos del coro

En el año 2004 se estrenó una película que marcaría un antes y un después en la unión entre cine y educación. Esta película trata sobre la forma de enseñar de los correccionales franceses tras la II Guerra Mundial y de cómo un vigilante puede cambiarlo todo. Como puedes imaginar, la película de la que estamos hablando es “Los chicos del coro”.

Captura de www.album-cover-art.org

Captura de www.album-cover-art.org

Francia, 1949. Clément Mathieu (Gérard Jugnot), un músico fracasado, llega a un correccional para niños huérfanos y de precaria situación económica. El trabajo para el que le contratan es para ser vigilante de estos estudiantes problemáticos, tarea difícil. Pero a través de la música, los niños comienzan a cambiar, a encontrar algo bueno a lo que aferrarse. Pero su director, el señor Rachin (François Berléand), se empeña en que las estrictas normas de su centro no se incumplan.

La música y la educación

Al igual que ocurría con la poesía en “El club de los poetas muertos” o con la danza en “Billy Elliot”, en esta película se utiliza la música como una experiencia muy importante en la vida de los niños. Un aspecto importante es que la imagen con la que aparece la música y el coro no es la típica. Estamos acostumbrados a coros que cantan canciones tradicionales o de navidad. Aquí la música está creada, supuestamente por Clément Mathieu, específicamente para la película.

A través de las canciones y de la formación del coro, los niños comenzarán a ver que hay algo en el centro que merece la pena. Están acostumbrados a los duros castigos, al principio de acción-reacción que rige en el correccional. Esta actividad les aleja de las malas acciones y les acerca al vigilante, el único del centro que ve en ellos algo más que el objeto de sus castigos.

Los niños/actores

Aunque parezca mentira, ninguno de los niños de la película, salvo dos, es actor. Todos están escogidos entre los más de 2.000 que se presentaron al casting en la región de Auvernia. El director, Christophe Barratier, no quería a pequeños actores profesionales, prefería tener a niños que no tuvieran esa sistematización que adquieren los que están en el mundo de la interpretación. Los dos parisinos, Théodule Carré Cassaigne y Thomas Blumenthal, tenían experiencia en el cine.

También hay que reseñar que sólo uno de ellos era cantante, obviamente este es Jean-Baptiste Maunier (Pierre Morhange). El equipo de la película estuvo viajando por toda Francia para encontrar al joven idóneo para el papel. Finalmente, en el coro Petits Chanteurs de Saint Marc en Lyon, encontraron a un solista que encajaba perfectamente en el perfil que buscaban. Si quieres emocionarte, ponte la película, escucha atentamente su voz y poco a poco te irás introduciendo en su pequeño mundo.

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