Científicos descubren el factor de aprendizaje cerebral

Muchas veces hemos escuchado expresiones que afirman que una persona es más inteligente que otra. Las facultades cognoscitivas de cada uno son a menudo puestas a prueba por diferentes situaciones que debemos afrontar todos los días en nuestros respectivos trabajos o estudios pero, ¿hay alguna manera de medirlas?
Investigadores estadounidenses han descubierto una proteína que ayudará a entender la capacidad de aprendizaje en los menores.

Este descubrimiento puede arrojar más luz sobre el aprendizaje en los humanos

Este descubrimiento puede arrojar más luz sobre el aprendizaje en los humanos

Un grupo de científicos norteamericanos anunciaron en un reporte publicado por una conocida revista local que después de muchas pruebas y meses de búsqueda, habían descubierto finalmente el factor que controla la capacidad de aprendizaje.

Según los responsables de este hallazgo, que pertenecen al Hospital Infantil de Boston (Massachussets), este factor puede explicar a la perfección las grandes cualidades de aprendizaje que presentan los niños.

OTX2

Hablamos de una proteína que ellos han definido como ‘otx2’, vista en la actualidad como la responsable de originar una especie de periodo de plasticidad dentro del cual el cerebro realiza nuevas conexiones ante impulsos externos.

Como siempre, los ratones han hecho de animalillos de indias y en ellos se ha buscado entender las maneras en las que el cerebro realiza dichas conexiones neurológicas. Contrariamente a lo que se podía creer, el periodo que origina la mencionada proteína no proviene del mismo cerebro sino de fuentes externas al sistema.

De acuerdo con lo que dice Takao Hensch, profesor del Departamento de Neurobiología del Hospital Infantil de Boston, aquel instante en el que se produce este periodo es de vital importancia ya que nuestra masa encefálica necesita reconectarse en el preciso momento en que recibe un impulso sensorial.

Además, el poder llegar a controlar este momento de nuevas conexiones con el cerebro posiblemente pueda minimizar las apariciones de trastornos relacionados con nuestro desarrollo, tales como el autismo.
Según los investigadores relacionados con este tema, una de las causas principales de estos trastornos es que aquellos periodos de plasticidad son indebidamente acelerados o atrasados.

Podría tener otros beneficios

Pero esto no queda aquí: un adecuado control de esta facultad también se podría traducir en que algunas personas posean una mayor capacidad de aprendizaje después de su niñez, aumenten sus conocimientos de un idioma extranjero, desarrollen alguna habilidad relacionada con la música o hasta puedan recuperarse de alguna lesión o daño cerebral.

En esta investigación, los científicos han descubierto también que no son las células que tienen que ver con el proceso de la visión las responsables de la producción del ‘otx2’. Ésta proviene de la retina. Además, afirman que son nuestros ojos y no nuestro cerebro los que ordenan cuando llevar a cabo las citadas reconexiones.

Al respecto demostraron que cuando los roedores se desarrollan en un ambiente oscuro, esta proteína se mantiene en la retina por falta de algún estímulo visual. Ahora bien, cuando los ratones son expuestos a estímulos visuales recién comienza a aparecer el ‘otx2’ en el cerebro.

Fueron un poco más lejos

Pero los investigadores fueron un poco más allá e inyectaron la proteína directamente en la corteza cerebral, desencadenando una etapa de maduración celular extrema aún cuando los roedores estaban en la oscuridad.
Por último, cuando la síntesis de ‘otx2’ fue detenida en la vista, la masa celular de la región cerebral que está relacionada con la visión dejó de madurar. Los científicos apuntaron que podría lograrse un fenómeno similar en otros sentidos como el olfato o el oído.

Vía | EFE

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