Calor en el viaje de Ecuador III

Hacer una tercera parte de esta saga era prácticamente obligatorio para mí. Explique anteriormente algunas cositas que sucedieron durante aquel viaje, pero aún no comenté nada para evitar situaciones perjudiciales sobre nuestra estancia en el paraíso.

Escenario en la playa

Escenario en la playa

Para empezar debemos hablar de todos aquellos pequeños ladronzuelos que nos encontraremos nada más llegar al hotel. Estos son, más concretamente, falsos guías turísticos que te ofrecen rutas nocturnas, vuelta en barco, paseos a caballo y ,en suma, toda clase de actividades posibles. Si tu pagas y quieres ir a la luna, ellos prometen llevarte.

Detectar el peligro

El primer día que llegas, decides contratar una ruta nocturna en la que aquel chico autóctono tan simpático os mostrará las mejores discotecas del lugar. Quedáis a las 9 de la noche en el hall del hotel y, cuando llega la hora, allí no aparece nadie. Todos tus amigos y tú os quedáis con cara de pasmados. Debemos recordar que la contratación de estas excursiones se realiza con un pago anticipado.

Por ello os recomiendo que contratéis la excursiones directamente con el personal del hotel, puesto que en caso de fraude siempre puedes ir a reclamar. Es cierto que el precio es más elevado, pero también que muchas veces el precio del ahorro puede acabar siendo mucho más importante.

Kilos de más

Fuimos a Cancún con un paquete de viajes en el que se nos incluía prácticamente todo. Decidimos hacerlo así para poder estar relajados al 100% durante esos días y esta era la mejor opción. Una de las ventajas de esta oferta era el servicio de comida de nuestro hotel, con más de diez restaurantes creados según el tipo de cocina de diferentes puntos del mundo. Podías comer cada vez en un sitio y no repetir nunca. Además, sus platos eran todos una auténtica delicia y el restaurante estaba abierto durante todo el día. Un lujazo que no dudamos en explotar.

El día que volví a Madrid y cambié el bikini por los vaqueros descubrí que esas delicias estaban perfectamente alojadas en todas las partes de mi cuerpo posibles. En el momento no eres consciente y te pasas el día comiendo y bebiendo sin parar, pero la voz de la experiencia os dice que intentéis controlaros un poquito o vuestro armario sufrirá las consecuencias.

Soltar la copa a tiempo

Los kilos de más no fueron lo único malo que nos trajimos de Cancún. Llevábamos nuestras maletas cargadas de buenos recuerdos, pero muchas personas se vieron perjudicadas por las “cosas” que hicieron durante su estancia allí.

Es cierto que con copas de más todo nos da un poco igual, pero tenemos que ponernos unos límites. Llegamos a pensar que a la vuelta a España nadie se enteraría de los sucedido, que lo que pasaba en Cancún, realmente se quedaba en Cancún. Sin embargo, como ya dije en artículos anteriores, esto es algo muy difícil de controlar y todos sabemos que cuando un secreto lo sabe más de una persona es bastante probable de que se entere el resto.

Por ello doy dos opciones: o tu viaje de Ecuador se compone de tus cuatro amigos más cercanos que sabes que nunca dirán nada; o dejas la copa en el suelo de vez en cuando, aunque sea para coger aire o cuando vuelvas a casa tendrán que ser tus amigos los que te cuenten las locuras que has cometido.

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