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Mejorar las técnicas de lectura

Escrito por Virginia Caccuri / 15 de septiembre de 2008

Muchos estudiantes, tal vez por la inexperiencia de la juventud, se enfrentan con grandes dificultades a la hora de leer todo el material que se les ofrece desde las diferentes cátedras en la universidad. Los errores más comunes son la lectura palabra por palabra o el acompañar la lectura con movimientos de labios. ¿Cómo mejorar estos aspectos para obtener una mayor velocidad en la lectura?

La comprensión lectora es fundamental en el proceso de aprendizaje
La comprensión lectora es fundamental en el proceso de aprendizaje

El material que tenemos para leer cuando estamos cursando una carrera universitaria es muy amplio y extenso. Muchas veces, no disponemos del tiempo suficiente para poder hacer una lectura adecuada de todo ese material y nos vemos desbordados o abrumados por la situación.

La comprensión lectora es un punto clave del proceso. La repetición mecánica de lo leído, no solo insume mayor cantidad de tiempo sino que no contribuye a una real comprensión y aprovechamiento de ese material.

“Comprender” significa que se puede relacionar los nuevos conocimiento con los que ya se poseen.
El manejo de algunas técnicas de lectura rápida nos puede facilitar este proceso necesario para poder cumplir con las exigencias de una carrera universitaria.

La lectura rápida

La forma más sencilla y práctica de alcanzar una mayor velocidad de lectura se logra a partir de un entrenamiento cotidiano basado en los siguientes puntos:

-Mantener nuestros ojos en buenas condiciones y leer en ambientes con adecuadas condiciones de iluminación.

-No acompañar la lectura con la pronunciación de las palabras. Practicar la lectura silenciosa. La vocalización retrasa la lectura.

-No leer “palabra por palabra” sino focalizar la atención en los conceptos claves de cada párrafo. Es lo que algunos llaman “lectura vertical” o “lectura en diagonal”.

-No realizar relectura de cada párrafo o palabra. Hay que lograr – en primera instancia – una lectura de 250 palabras por minuto. La relectura debe formar parte de un proceso posterior de comprensión y fijación.

¿Es lo mismo “leer rápido” que “leer bien”?

Leer bien no es sinónimo de leer rápido. La lectura rápida nos permite entrenarnos para poder abordar la gran cantidad de material de lectura con el que debemos cumplir.

El cerebro es mucho más rápido que el desplazamiento del ojo. Una lectura rápida se realiza en forma “vertical” o “diagonal” en lugar de “horizontal” (palabra por palabra). Esto permite encadenar frases para seguir el hilo conductor de un texto.

Una lectura veloz se estima entre 500 a 700 palabras por minuto. Sin embargo, no debemos olvidar que la velocidad no debe atentar contra la comprensión.

La comprensión lectora tampoco debe ir en detrimento de la velocidad. Para mejorar la velocidad de la lectura, manteniendo el nivel de comprensión, debemos manejar un vocabulario amplio y específico y mejorar nuestra capacidad de comprender globalmente frases o párrafos.

Tanto la velocidad como la compresión se mejoran con entrenamiento en la lectura.

Técnica SQ3R

Esta técnica fue desarrollada en Estados Unidos en la década del 70, en el siglo XX, y ha dado muy buenos resultados en varias generaciones de estudiantes norteamericanos.

El nombre de esta técnica hace referencia a los pasos que propone: Survey (Explorar), Question (Preguntar), Read (Leer), Recite (Recitar) y Review (Repasar).
Explorar

Antes de leer comprensivamente un texto, debemos hacer una mirada global a su encuadre. El primer acercamiento debe ser de tipo exploratorio, para poder anticipar el contenido.

-Observar los títulos, subtítulos y encabezados.

-Analizar la información gráfica (imágenes, gráficos, diagramas, etc.) porque nos anticipan aspectos destacados del contenido.

-Prestar atención al ordenamiento de títulos y subtítulos. Si se trata de un libro, esta fase exploratoria la podemos realizar a través del índice, que nos muestra la progresión temática que se planteado.

-Leer la introducción o las conclusiones o resúmenes que pueda tener un capítulo o un texto dado.

La fase de exploración nos permitirá abordar la lectura profunda y detenida a partir de una perspectiva general.

Preguntar

En esta fase tenemos que pensar y ordenar los conocimientos que ya poseemos. Hay dos preguntas claves que deben formularse para abordar el material en forma crítica y comprensiva:

-Qué significa una palabra o una frase (intentar decodificarla en forma aislada)

-Qué significa una palabra o una frase en ese contexto particular.

Leer

Esta fase implica la lectura activa. Subrayar o resaltar palabras o conceptos, tomar notas o hacer anotaciones al margen personalizan el proceso de lectura y nos convierten en “lectores activos – participativos”.

Para hacer una lectura activa debemos:

-Concentrarnos. Pensar en lo que estamos leyendo y no en otra cosa.

-Intentar responder a las preguntas que nos hicimos en la fase anterior.

-Prestar atención a “destacados” dentro del texto, como palabras en negrita o itálica. Seguramente, el autor está intentando focalizar la atención en esos conceptos.

-Releer los párrafos que presentan dificultad de comprensión. Muchas veces una simple relectura nos permite entender mejor lo que a simple vista se presentó como confuso.

-Leer con un diccionario a mano.

Recitar

La fase de recitación no hace alusión a la repetición mecánica (carente de sentido y anticuada), sino a una “recitación inteligente”.

La experiencia indica que son necesarias de 4 a 5 lecturas activas antes de poder dominar el contenido de un texto.

La recitación inteligente implica que:

-Ser capaz de establecer con claridad las principales ideas de cada título o subtítulo.

-Realizar un resumen completo y comprensivo sin mirar a las páginas del libro.

-Superar las omisiones o los errores más significativos para comprender y dominar el tema.

Repasar

El repaso solemos dejarlo para el momento previo a un examen. Sin embargo, un repaso inmediato facilita el anclaje de los nuevos conocimientos que estamos adquiriendo.
Revisar lo comprendido al finalizar cada capítulo nos allanará el camino para preparar el examen.

En síntesis

Uno de los puntos clave del “oficio de estudiante” es la posibilidad de leer tanto en forma veloz como compresivamente.

El entrenamiento en ambos aspectos puede resultar tedioso en un principio, pero una vez que se han superado las fases iniciales, mejorará notablemente nuestro aprovechamiento de los materiales de estudio y nuestro rendimiento académico.

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