Los estudiantes crónicos
Es un fenómeno que se ha dado en todas las épocas, pero que se ha acrecentado en los últimos años. La necesidad de trabajar mientras se cursa una carrera universitaria es uno de los factores claves que postergan la graduación. Pero se suma el temor de enfrentarse con las responsabilidades del mundo adulto.
Según estudios realizados por distintas universidades, los estudiantes prolongan sus estudios hasta en un 50% más del tiempo regular estipulado para el curso de una carrera. Es decir que la graduación se produce en el doble de tiempo de lo que dura la carrera.
Las causas que pueden explicar este fenómeno son diversas. Inés Sotelo, psicóloga y titular de una cátedra en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), afirma que “si bien muchos estudiantes tienen empleo, también existen aquellos que presentan una dificultad de aprendizaje. Mientras que otros se inhiben sólo con pensar que tienen que enfrentarse al mundo laboral”.
Una buena base es fundamental
El paso de la escuela secundaria a la universidad implica un período de crisis y adaptación que muchos estudiantes no logran superar. Sotelo explica que aquellos que tuvieron una mala base en la escuela secundaria es probable que se encuentren con mayores dificultades para aprender. Algunos estudiantes tardan entre dos y tres años en terminar de cursar su primer año de la carrera, y muchos de ellos, abandonan ante lo que viven como un fracaso.
Un caso paradigmático es del un joven estadounidense de 29 años que concluyó sus estudios en la Universidad de Wisconsin, pero se negaba a abandonar la facultad, a pesar de estar en condiciones de tener su título. El joven declaró a un diario de ese país que no sabía qué hacer. “No les voy a mentir, realmente no sé qué hacer, pero por lo menos lo admito. Mucha gente que tiene 29 años no sabe lo que hace. La única diferencia es que ellos se reciben, se casan, tienen hijos, y todavía siguen sin saberlo”.
Un estudio realizado en Argentina, a través de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación reveló que de cada 10 alumnos que ingresan, 8 no se reciben.
Es importante diferenciar también otros factores. Los estudiantes de carreras “cortas” se ajustan mejor a los tiempos regulares para la cursada que los estudiantes de carreras más largas o tradicionales. Una de las razones podría ser la mayor salida laboral que tienen este tipo de carreras.
Otra diferencia se da entre los estudiantes de universidades públicas y privadas. En el caso de las últimas, el valor de las cuotas y el régimen de cursada – más parecido al de un colegio secundario – hace que los estudiantes se ajusten mejor a los tiempos establecidos.
Pero el factor común en todos los casos es el temor a enfrentar las responsabilidades del mundo adulto. La universidad les ofrece un marco de protección y seguridad que se teme abandonar.
La licenciada Alicia Díaz Farina, directora de Psicólogos y Psicoanalistas de Buenos Aires (PPBA), destaca el rol que puede jugar la familia en este proceso. “En muchos casos, desde la familia se estimula la dependencia. Y después, la falta de límites no deja a los estudiantes pasar a la siguiente etapa de sus vidas, se quedan en una posición de recibir, cuando en el mundo laboral ocurre lo opuesto, ellos son los que tienen que dar”.
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Después del título ¿qué hacer?Medidas oficiales para combatir el “síndrome del estudiante crónico“

