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Lecciones del deporte aplicables al desempeño laboral

Escrito por Maria Sánchez Montes / 4 de septiembre de 2008

Tanto el mundo deportivo como el laboral buscan potenciar el desempeño de sus participantes para alcanzar el máximo objetivo. Dentro de los colaboradores y deportistas debe haber en común el amor por la presión, la competencia constante, la alta valoración del trabajo en equipo; y, la concientización de que la meta siempre será ganar.

La vida laboral a veces se parece a una carrera de fondo
La vida laboral a veces se parece a una carrera de fondo

El mundo laboral es una constante competencia. Postular a un puesto de trabajo, buscar una promoción en la empresa, ganar mayor responsabilidad e ir siempre a la delantera del grupo son, en el quehacer diario, características que determinan nuestro desarrollo profesional, y, si nos ponemos a pensar, no hay mucha diferencia con lo que sucede en el mundo deportivo pues en ambos aspectos la meta es una sola: Ser el mejor.

Los Juegos Olímpicos de Beijing no sólo han mantenido en expectativa una gran parte de la población mundial pues también han servido como punto de partida a varias interrogantes, cuestionarse la política de un país, sus prioridades, o la forma en que este contribuye al desarrollo de sus deportistas sólo han sido algunas de ellas. Las consultoras más importantes en el mundo empresarial también han aprovechado los Juegos Olímpicos pero para cuestionarse las similitudes entre el mundo deportivo y el laboral.

Mundo Deportivo y Mundo Empresarial

En uno de los últimos números de la revista Harvard Business Review hemos podido conocer más a profundidad esta comparación a través de las apreciaciones de Graham Jones, psicólogo deportivo, quien determina que es muy útil el aplicar las lecciones del rendimiento atlético de élite al también competitivo mundo de los negocios.

Aunque Jones reconoce que el deporte no es lo mismo que los negocios, indica que sus similitudes son asombrosas. “En ambos mundos, los mejores jugadores no nacen sino que se hacen” afirma, indicando que lo único importante es la fortaleza mental pues es ella el secreto de poder alcanzar un rendimiento superior en comparación con los demás.

Aplicando las lecciones del deporte

De acuerdo con Jones son cinco los elementos que estad dos actividades comparten y que hacen de sus participantes verdaderos expertos: el amor por la presión, las metas a largo plazo, la visualización de la competencia no como un obstáculo sino como una herramienta para perfeccionar sus habilidades, la capacidad de reinventarse constantemente y, la obligatoria celebración y reconocimiento de cada victoria.

Así, el consultor destaca que es casi nula la posibilidad de que uno pueda mantener en la cima si es que no está cómodo en situaciones de estrés, manteniendo la cabeza fría para evitar tomar una mala decisión. Una recomendación importante de Jones para que podamos aceptar de mejor manera la presión laboral es focalizarnos en los objetivos que estamos persiguiendo sin permitir que algo más nos distraiga, así como, el tener una actividad extralaboral que sea nuestro refugio y nos permita soltar toda esa sobrecarga adrenalínica que suele generar el estrés.

Otro detalle importante que todo deportista y trabajador debe tener en cuenta es que los logros a largo plazo están formados por pequeños logros en el corto plazo, por lo que se deben planificar estas metas cuidadosamente para obtener un desempeño sobresaliente en los momentos más difíciles. Para ir entrenando nuestras competencias Jones recomienda rodearnos de buenos competidores para así tener que llevar al máximo el desarrollo de habilidades y mantenernos impulsados a lograr metas más exigentes.

“Las empresas inteligentes crean conscientemente situaciones donde sus trabajadores de élite se impulsan mutuamente hacia niveles que nunca alcanzarían si trabajaran con colegas menos expertos” puntualizó Jones.

El deseo permamente de feedbacks (retroalimentación) que la permitan mejorar es otra característica que dsitingue a un trabajador de alto desempeño y, que las empresas no deberían dejar pasar por alto. Un trabajador que busca reinventarse, aprender de sus errores y potenciar sus capacidades es quien llevará a la empresa a un mejor nivel y sus necesidades de retroalimentación no deben ser desatendidas.

Finalmente, está el saber celebrar, pues muy aparte del reconocimiento que se debe recibir por un buen desempeño o por el logro de una meta, está el detenerse a analizar que fue lo que nos llevó a alcanzar el éxito y en que podemos mejorar para ser cada día mejor.

Apreciaciones finales

El entorno deportivo y el laboral, como hemos podido analizar, tienen mucha similitud pues en ambos se busca alcanzar una meta que casi siempre suele ser la más alta. En una olímpiada es una o varias medallas de oro; en lo laboral, es lograr que nuestra empresa crezca cada día más y se posicione como la mejor de las de su rubro.

Para lograr estas metas debemos tener presente que lo importante es lograr el desempeño óptimo de cada uno de los colaboradores pues al ser una empresa un engranaje, al funcionar mal una pieza las demás disminuirán su rendimiento.

En lo deportivo, el competidor trabajo solo o en grupo, recibe recomendaciones de su entrenador, tiene un horario de entrenamiento, come, vive, y sueña pensando en su meta objetivo; y, en lo laboral no tiene porque ser diferente. Somos parte de un grupo de trabajo, tenemos un jefe que orienta nuestro trabajo, un líder de grupo que ayuda a desarrollar nuestras ideas y metas a mediano y largo plazo que debemos ver la forma de cumplir para alcanzar los objetivos trazados. En ambas actividades, como casi en todas las que podemos realizar, lo importante no es sólo las ganas que tengamos de ser mejores sino el creernos capaces de serlo.

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