Nadie puede decir que la experiencia de dar examen sea agradable. Pero, conociéndote a ti mismo, a tu cuerpo y sabiendo las malas jugadas que suelen hacerte los nervios, estarás en mejores condiciones para afrontar el mal momento y que éste se pase lo antes posible.
En los días antes de sentarnos a rendir un examen, nuestra mente parece ir a la velocidad de la luz. Tanto si estamos ocupados estudiando como si estamos preocupándonos por lo mal que nos irá al no haber estudiado lo suficiente, es probable que la ansiedad nos invada. Por ello, también nuestro cuerpo reacciona de varias maneras, a cada cual más desagradable y molesta.
Encima que debes pasar por el mal trago de dar un parcial o un final, para colmo de males no te sientes diez puntos y piensas que inevitablemente, tu malestar te jugará en contra. Para que esto no suceda, conoce tus síntomas habituales y aprende a prevenirlos o, al menos a tratarlos lo mejor posible.
Agotamiento general
Al momento de rendir un examen, hay quienes sienten oleadas de adrenalina y piensan que las noches sin dormir, quemándose las pestañas con los libros y los apuntes de clase, no les han hecho mella en el organismo. Esto no es así, y si alguna vez experimentas un profundo cansancio en medio de un examen sabrás que el cuerpo nos hace pagar por este tipo de excesos.
Para prevenir el agotamiento, lo mejor que puedes hacer es preparar con anticipación una agenda que incluya estudiar para el examen desde varias semanas atrás. De esta manera, podrás ir distribuyendo las lecturas y no terminarás leyendo todo a último momento. Así, podrás robarle menos horas al sueño y descansar al menos un tiempo cada noche, incluso la previa al examen.
Malestar estomacal
¿Eres de los que sienten retortijones, náuseas y hasta diarrea en las horas previas al examen? Entonces, no abuses del café. Seguramente las noches sin dormir, el saltearte las comidas y, a la vez, atiborrarte de comida chatarra cuando estudias en grupo, todo esto te ha traído indigestión y molestias estomacales. La próxima vez, reemplaza los bocadillos grasos por galletas de arroz y el café por alguna infusión más liviana, como té con limón.
Dolor de cabeza
Los nervios, la ansiedad, el cansancio visual producto de las largas horas leyendo, todo esto puede aparejarte un dolor de cabeza que vaya desde una leve molestia hasta un padecimiento que te impida rendir el examen. Si los dolores son muy intensos, deberías consultar con un médico. En la mayoría de los casos, el problema se debe a la vista: un par de lentes recetadas podría ser la solución. De todas maneras, siempre lleva al examen algún analgésico que sepas que te calma, para poder sobreponerte rápido y poder rendir.
Tags: alimentación, descanso, exámenes y estrés, salud
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