La ola de protestas en Grecia continúa expandiéndose. Diversas agrupaciones de estudiantes por toda Europa reclaman justicia ante la muerte de un joven de 16 años, asesinado a quemarropa por un policía.
Comenzó con la muerte del joven Andreas Grigoropulos, un estudiante griego de 16 años, quien recibió tres disparos de la policía y murió, herido en el pecho, antes de llegar al hospital. Aparentemente, el joven habría estado protestando, insultando a los agentes –aunque la policía alegó que tiraba piedras, junto con su grupo-. El confuso episodio desató una serie de protestas, que los medios griegos no dejaron de calificar como las más violentas de los últimos 20 años.
Los principales manifestantes fueron los vecinos del barrio Exarchia, en Atenas, donde se produjera la muerte del joven. También se sumaron a las protestas grupos de estudiantes y agrupaciones de jóvenes anarquistas. Más allá del hecho en sí, el reclamo de fondo es contra el gobierno de ultraderecha del premier Costas Caramanlis, al que se caracteriza como arbitrario.
Las protestas se extienden
Durante toda la semana, los medios del mundo fueron reflejando el incremento de estas medidas de protesta, que incluyeron en muchos casos acciones violentas tales como arrojar bombas molotov, ataques a los policías y piedrazos. Los choques entre los manifestantes y las autoridades no se limitaron a la ciudad de Atenas, sino que fueron extendiéndose por el territorio griego.
Mientras Caramanlis hace todo lo posible porque los griegos mantengan la calma, decretando un día de duelo por la muerte de Grigoropulos y manifestando su intención de castigar al responsable de lo sucedido (un policía de 37 años, que fue identificado y capturado el domingo), la protesta juvenil se ha transformado en un verdadero incendio social. Durante el funeral del joven, más de 150 manifestantes fueron arrestados. Al cabo de unos días, a los disturbios se le sumó una huelga general, alimentada por los meses de descontento para con las autoridades del gobierno.
Buscando controlar la ola de violencia que está arrasando con el país, las autoridades griegas han decidido que mientras tanto, los colegios y las universidades permanezcan cerrados.
Europa mira a Grecia
Mientras tanto, en otros países de Europa ha habido diversas muestras de apoyo a los grupos de jóvenes que protestan en Grecia. La burbuja inmobiliaria, sumada a la desocupación creciente y a la erupción de la crisis financiera, favorece el clima de descontento y, en algunos casos, las expresiones de violencia. En Madrid y en Barcelona ha habido detenidos en sendas protestas, donde se cuestiona principalmente el rol represor que ha jugado la policía. También hubo incidentes en otras ciudades, como Roma, Copenhague y Bolonia. Mientras las autoridades del mundo los contemplan, llenas de preocupación, los estudiantes no piensan abandonar las calles.
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