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Exámenes: presenciar orales

Escrito por Sol / 24 de julio de 2009

Muchos son los estudiantes que gustan de presenciar exámenes orales antes de presentarse a dar el propio. ¿es útil hacer esto? A continuación evaluamos la forma de escuchar una presentación oral de un compañero y poder aprovecharla en cierto sentido, sin caer condicionamientos absurdos.

Acudir a presenciar orales puede no ser una buena idea

Acudir a presenciar orales puede no ser una buena idea

Hace poco hablamos en este sitio sobre la posibilidad de recurrir a exámenes escritos resueltos como manera de guiarse a la hora de preparar el nuestro.

Siendo de tipo escrito es quizá bastante más accesible para poder ser consultado que el oral. Sin embargo, para esta modalidad de evaluación también existen maneras de hacer este chequeo previo.

Pedir permiso

Hete aquí algo fundamental. No todas las cátedras permiten que los exámenes orales sean presenciados por terceros. Así que tenemos, en primer término, una cuestión institucional. Si podemos resolver esto nos queda un paso muy importante: solicitar permiso al alumno que va a rendir. Puede que nuestra presencia lo presione o haga sentir incomodo y esto sería realmente injusto. Por ello, aunque tengamos el permiso de los docentes siempre es bueno abrir al compañero que está por ser evaluado la posibilidad de decidir si quiere o no ser escuchado por otros.

Atención no es sugestión

En estas ocasiones sucede algo bastante común e, incluso, hasta lógico. Quienes presencian los exámenes no están preparados como para darlos, por tanto no hay todavía una comprensión integrada de todos los contenidos. En este contexto puede que los contenidos evaluados, las preguntas formuladas, puedan resultar muy dificultosas.
Por ello, puede que sea conveniente escribir aquello que escuchamos como una manera de poder revisarlo luego, cuando estemos más preparados para presentarnos, momento en el cual puede que esas interrogaciones hayan adquirido un significado más completo.

Por tanto, si sentimos que al escuchar un oral ajeno estamos demasiado alejado es fundamental no sugestionarse. Hay que saber que se está allí para poder darse una idea de la manera en que se evalúa y no para evaluarnos a nosotros mismos. Se puede prestar atención más que a lo que se pregunta en sí, a la forma en que se hace. Por ejemplo, es posible saber si las preguntas son más bien abiertas y a desarrollar o muy detallistas requiriendo respuestas cortas y certeras. Si se presenta un tema, podemos evaluar si las preguntas posteriores tienen que ver con ese tema o no, si hay una coherencia entre las preguntas en general o van saltando de unidad a unidad.

Sea como fuere es importante saber que lo que vemos o escuchamos es una muestra que no necesariamente tiene por qué ser un absoluto, sino más bien un ejemplo de la forma de evaluación.

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