Estudiar en verano: ventajas y desventajas

Los cursos de verano son la posibilidad de adelantar materias cuando muchos compañeros están descansando. Sin embargo, no siempre resulta fácil estudiar en esta época. Cursar en verano no es para todos, pero a algunos puede beneficiarlos.

Algunas universidades ofrecen a sus estudiantes la posibilidad de tomar cursos de verano. Esto implica para aquellos que se inscriben la posibilidad de adelantar una o más materias de su carrera, cursándolas de manera intensiva cuando muchos de sus compañeros se encuentran de vacaciones. ¿Es conveniente este tipo de modalidad? ¿A quiénes les sirve? ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de cursar una materia en verano?

Mucho contenido en poco tiempo

Las universidades organizan el dictado de clases en períodos, ya sean cuatrimestrales, ya sean semestrales. Los cursos de verano no alcanzan a tener la misma duración; sin embargo, se supone que los contenidos dictados son los mismos que durante el año. Esto implica que en menor cantidad de tiempo se da la misma cantidad de horas de clase, con la desventaja de que los estudiantes tienen menos días para prepararse entre clase y clase.

El régimen intensivo de un curso de verano implica una ventaja para aquellos que disponen de todo el largo día estival para dedicarse al estudio. De esta manera, en poco tiempo pueden aprender lo que les hubiera llevado todo un semestre. Esto es ideal para aquellos que tiene apuro por obtener su título, o quienes se han atrasado durante el año y quieren recuperar el tiempo perdido.
A la vez, es complicado para quienes, aún en verano, reparten su día entre estudio y trabajo, ya que cuentan con menos tiempo para organizar sus lecturas y más horas de clase durante la semana.

Menos compañeros

Aún cuando en algunas universidades la convocatoria para cursos de verano sea todo un éxito, nunca hay tantos estudiantes cursando como durante el resto del año. Esto implica clases más personalizadas, la posibilidad de acercarse al profesor si uno no entendió un tema y de estudiar más tranquilo en la biblioteca semivacía, sin tantas voces en los pasillos. Definitivamente, los cursos de verano tienen este aspecto positivo.

Sin embargo, para aquellos estudiantes acostumbrados a trabajar en equipo, a estudiar siempre con el mismo grupo de amigos en el cual se apoyan y se sostienen mutuamente, puede ser duro no contar con éstos en el verano. Lo que conviene es ponerse de acuerdo entre todos y elegir cursar juntos.

Estudiar en tiempos de descanso

Lo difícil de estudiar en verano es añorar las vacaciones, los momentos de ocio tendidos al sol. Cambiar la playa y el bañador por los libros y la computadora puede resultar arduo si no tenemos la posibilidad de descansar en otra época del año. Ahora, si lo tuyo es tomarte vacaciones en temporada baja o ir a esquiar, el verano es ideal para sentarte a estudiar. ¡Aprovéchalo!

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