Si bien no todos los estudiantes se toman el trabajo de hacerlo, archivar los materiales de estudio nos ahorra tiempo y esfuerzo. Es la mejor manera de conservar al alcance de la mano todos nuestros saberes.
Algunos estudiantes (en particular los adolescentes) tienen el hábito de dar por concluido un ciclo lectivo mediante el ritual de destruir todos sus apuntes de clase y las fotocopias que debieron leer durante el año. Despedazan los papeles con satisfacción, quitándose de encima las horas interminables de estudio y preparándose para la diversión que el verano promete.
Sin embargo, no siempre es conveniente deshacerse del material de estudio. Mucho menos en la universidad, cuando uno ha invertido tanto tiempo y dinero en cursar cada materia. Por el contrario, es preferible realizar una mínima labor de archivo que nos ahorrará horas de trabajo en el futuro.
¿Por qué guardar viejos papeles?
Sencillamente porque estos viejos papeles condensan nuestro trabajo académico. No podemos esperar que, en todos los años posteriores en los que ejerzamos nuestra profesión, recordemos todos los temas vistos. Y deberíamos poder disponer del material utilizado al menos como consulta. Esto es válido en particular si nos interesa seguir una carrera en el ámbito académico: el material con el que estudiamos puede servirnos alguna vez de base para preparar nuestras futuras lecturas y clases.
Esto se guarda, esto se tira
Por supuesto, no se trata de acumular pila tras pila de viejas fotocopias subrayadas. Lo recomendable es hacer una selección del material, para así decidir qué queremos conservar y qué estamos dispuestos a descartar. Por ejemplo, todo documento –certificados de inscripción, comprobantes de pago, analíticos donde figuren las materias aprobadas, etc.- ha de ser conservado, pues podría servirnos si hay algún inconveniente durante la tramitación de nuestro título. Asimismo, si tenemos copia de nuestros exámenes corregidos, o bien de monografías o trabajos prácticos, también es bueno guardarlos, ya que se trata de nuestro trabajo, en el cual hemos volcado tanto esfuerzo, pero también porque puede servirnos para justificar una calificación que alguien ponga en duda.
En cambio, viejas fotocopias de capítulos enteros de libros, apuntes de clase o borradores de trabajos, pueden ser descartados. Los libros siempre están a nuestra disposición en la biblioteca, lo importante es haber fichado previamente el material, para en el futuro saber dónde buscar las cosas.
Las mejores formas de archivo
No acumules todos los papeles en una caja, o en el fondo de un viejo baúl: la humedad podría destruirlos antes de lo que crees. Lo mejor es encarpetar todo prolijamente, de esta manera podrás acomodar el material en tu biblioteca. Hoy en día, es muy sencillo digitalizar los textos. Si puedes conservar el material de estudio en un CD, verás cómo estantes y estantes de viejos apuntes pasan a ocupar un espacio mínimo. Y sin correr el riesgo de que se traspapele nada.
Tags: Archivo, materiales

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