El estrés ante los exámenes

Se acerca la época de exámenes y se pone a prueba la capacidad que tenemos (o no) de enfrentarnos a esta situación. Si bien todo examen despierta ansiedad en la mayoría de las personas, se convierte en un problema cuando excede los límites de lo que se considera “normal”. ¿Qué hacer para enfrentar esta situación de la mejor manera posible?

El único secreto para aprobar los exámenes es estudiar

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El estrés se define como la respuesta automática y natural del cuerpo ante situaciones que resultan amenazadoras o desafiantes. Por lo tanto, y ante todo, debemos entenderlo como una situación normal frente a una presión o una exigencia del entorno (en este caso, los exámenes). Pero si esta respuesta se prolonga y genera estados de ansiedad, se pueden ver resentidos el desempeño académico y las relaciones personales.

El examen se constituye en una amenaza cuando hay mucha presión con el tiempo o con las exigencias y expectativas (“de este examen depende tu futuro”; “si fracasas, debes repetir”). La ansiedad ante los exámenes se constituye en un problema cuando ejerce un efecto negativo sobre el rendimiento. Muchos estudiantes fracasan por los niveles extremos de ansiedad que presentan ante un examen, y no por problemas de aprendizaje específicos.

La sintomatología que manifiestan los estudiantes ante la situación de examen es muy diversa aunque predominan, por un lado, las respuestas cognitivas tales como preocupación excesiva y pensamientos de autocrítica y por otro, las respuestas fisiológicas, que incluyen una variada gama de trastornos a nivel físico.

También pueden aparecer conductas de hiperactividad, movimientos repetitivos e incluso, en determinados casos, la evitación del examen. A estos síntomas hay que sumarles el cambio que suele producirse en el estilo de vida de muchos estudiantes en época de exámenes ya que tienden a aumentar el consumo de cafeína, tabaco, sustancias psicoactivas, tranquilizantes, etc.

Síntomas de ansiedad frente a un examen

Se trata de un conjunto de síntomas que aparecen específicamente frente a la situación de examen, y que no necesariamente son crónicos.

A nivel físico: alteraciones en el sueño, en la alimentación, dolores de cabeza o de estómago, paralización o hiperactividad, náuseas, sensación de opresión en el pecho, entre otras.

A nivel de comportamiento: conductas inadecuadas que agravan aún más el proceso de concentración, tales como fumar, comer o dormir en exceso, pasar muchas horas mirando televisión o con el ordenador, o cualquier otra conducta que nos alejemos del problema de enfrentar la situación.

A nivel del pensamiento: pensamientos negativos, de desvalorización.

Efectos del estrés sobre las habilidades cognitivas

Un estado de estrés disfuncional puede generar algunas de las siguientes dificultades:

Disminución de la capacidad de concentración

Disminución de la atención

Problemas de memoria (tanto la de corto como de largo plazo)

Errores poco frecuentes en la resolución de problemas

Falta de objetividad en la autoevaluación

Falta de lógica y coherencia en los pensamientos

Orientaciones para disminuir los niveles de ansiedad frente a los exámenes

Pensar en positivo: uno de los síntomas de la ansiedad son los pensamientos negativos, del tipo: “no me va a alcanzar el tiempo”; “esto no lo entiendo, no lo puedo aprender”; “es muy difícil, no puedo superar este examen”. Una técnica sencilla, pero que arroja muy buenos resultados, es escribir estos pensamientos negativos, transformándolos en positivos: “debo organizar mi tiempo”; “yo puedo”; “voy a pasar este examen”.

Relajación: la relajación es un procedimiento que se utiliza para reducir la tensión. Cuando aparecen síntomas físicos o conductuales que nos alertan sobre un posible cuadro de ansiedad, podemos intentar controlar la respiración, partiendo de profundas inspiraciones y expiraciones hasta llegar a un ritmo lento y regular.

Ejercicio físico: darse un tiempo para practicar un deporte, salir a correr o a caminar al aire libre, son pausas saludables entre períodos de estudio.

Relaciones positivas: cuando se comparte un problema o una preocupación, se alivia el peso de la carga. Hablar con otras personas que puedan ejercer una influencia positiva ayuda a aliviar la tensión.

En síntesis

El examen es una prueba en la que tenemos que demostrar nuestra aptitud, nuestro conocimiento y habilidades. Cuando nos sentimos sobreexigidos por esta situación, se pueden manifestar cuadros de ansiedad que llevan a ver al examen como a una amenaza, y no como una situación natural de la vida académica.

Además de seguir estos consejos para manejar mejor la situación, es importante tener presente que la mejor manera de enfrentarla es ESTUDIAR!

Para seguir leyendo:

Cómo afrontar con éxito los exámenes

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