Está por comenzar un nuevo ciclo lectivo y, tal vez, te encuentres en ese momento tan especial del ingreso a la universidad. Como todo cambio, produce temor, expectativas, sueños. Algunos consejos para acompañarte en este proceso.
Comenzar la universidad es un momento importante en la vida de toda persona. Marca el inicio de la “vida adulta”, con todo lo atractivo y atemorizante que esto puede significar para cada uno de nosotros. Nos seduce la posibilidad de ingresar a un mundo nuevo, tal vez con mayores libertades, pero también con mayores responsabilidades.
Venimos de una etapa escolar en la que ya habíamos aprendido todos los códigos y, de alguna manera, también habíamos aprendido “el oficio de estudiante”. En el bachillerato nos llamaban por nuestro nombre, conocíamos a nuestros profesores y compañeros, hicimos amigos con los que compartimos momentos inolvidables, y posiblemente también hayamos encontrado a nuestro “primer amor”.
En la Universidad nos encontraremos con una gran cantidad de personas y será muy difícil, en un principio, conocer a nuestros compañeros o que ellos nos conozcan a nosotros.
También nos encontraremos con una importante diversidad, ya que los alumnos que concurren a la universidad proceden de distintos orígenes familiares, sociales e, incluso, culturales. Esta diversidad, que sin duda será muy enriquecedora en tu formación como persona, puede confundirte en un principio.
Comenzarás a ser tratado como adulto. Esto implica una dosis mayor de libertad, pero también de responsabilidad. Tú decides si vas a clase o no (y asumirás las consecuencias de no asistir). En la universidad no tienen cabida las excusas; las fechas de entrega de un trabajo o de un examen son terminantes: las cumples o lo pierdes.
El pasaje del bachillerato a la universidad es sinónimo de cambio, pero también de crecimiento.
Algunos consejos
Si bien puede resultar antipático dar (o recibir) consejos, ya que la experiencia debe ser resuelta por cada uno de nosotros, tener en cuenta algunas pautas puede contribuir a estar más preparados para superar el impacto inicial.
-Disminuir la ansiedad: muchas veces entramos a la universidad con una gran carga de expectativas y nos sentimos rápidamente frustrados si no se ven satisfechas. Seguramente, esperabas ansioso/a este momento para comenzar a estudiar lo que en verdad te agrada, pero encontrarás que los primeros cursos son de carácter general. No esperes encontrar desde el primer momento las asignaturas que te motivaron a elegir esa carrera. Con el transcurso del tiempo descubrirás que esas primeras asignaturas que aborrecías eran la preparación necesaria para los próximos años de estudio.
-Confiar en las propias capacidades: todo período de adaptación lleva un tiempo, que es diferente para cada persona. Es posible que te sientas abrumado por todo lo que implica el nuevo contexto y sientas que “eso no es para ti”. Cuando te sientas así, piensa en la cantidad de personas que han pasado por esta misma situación, y que todas ellas salieron airosas.
-Actitud de apertura: si bien es cierto que produce un cierto malestar ingresar a un medio en el que no se conoce a nadie, también descubrirás la oportunidad de conocer todo tipo de personas y hacer nuevos amigos (muchos de ellos, te acompañarán por el resto de tu vida)
-Cambiar las estrategias de aprendizaje. El “oficio de estudiante” que aprendiste en el bachillerato puede no servirte en la universidad, donde el material de estudio es muy abundante en cantidad y mucho más complejo. Intenta poner en práctica algunas de estas estrategias:
*Lectura diaria. No dejar todo para último momento.
*Trabajar en equipo.
*Buscar bibliografía y material de apoyo, aprovechando los recursos que te brinda la universidad: hemeroteca, biblioteca, etc.
-Participar de la vida universitaria: aprovechar los cursos extras que brinda la universidad o participar en distintas actividades y programas será una excelente oportunidad para integrarte a la vida universitaria, establecer relaciones e incorporar los “nuevos códigos”.
Conclusión
Dejar el bachillerato y comenzar la universidad puede significar en tu vida una “crisis”. Pero no olvides que la palabra crisis significa también “oportunidad”. Oportunidad de comenzar a diseñar tu futuro, de prepararte para lo que anhelas ser en tu vida, conocer nuevas personas.
No malgastes tu tiempo y tus energías añorando lo bien que lo pasaste en el bachillerato. Guarda los buenos momentos pero anímate a encarar los que vendrán. Tu tránsito por la universidad puede ser una de las mejores experiencias de tu vida, no solo para tu formación académica y profesional, sino para tu formación como individuo.
Solo tienes que aceptar el desafío!
Tags: cambio, crisis, el ingreso a la universidad

muy buenos los consejos!
Me gusta el articulo
me es de mucha ayuda.
Gracias!
[...] Aunque Luz Pérez también ha criticado el proyecto. Ha argumentado que no deberían tenerse en cuenta la notas, sino también las variables culturales o socioeconómicas. Para ella, no es lo mismo que un niño crezca en un ambiente próspero que en un barrio con menos recursos. Cree que la solución es potenciar la educación especializada con menos alumnos y profesores más formados para conseguir dar el paso del bachillerato a la universidad. [...]