Conozcamos cuáles son esos compañeros que todos querríamos tener, y que no siempre nos toca conocer. Tal vez incluso podamos ser parecidos a alguno de ellos.

Hay compañeros que son una bendición
El que come y convida
Llegas a clase a media tarde sin haber tenido tiempo de tomar siquiera una taza de café. Te sientas en el fondo del salón y tu compañero de banco saca un paquete de galletas. “¿Gustas una galleta? Sírvete cuantas veces quieras”. Es un compañero del cual conviene hacerse aliados.
A veces también llegan con termos de café, té o mate, y no tienen inconveniente en convidar a los estudiantes de alrededor. Eso sí: procura que el profesor no se moleste por verlos comer en clase. Y no seas siempre el que pide: adquiere el hábito de llegar a clase con algo rico y convida tú también.
El tipógrafo
El profesor está explicando un concepto clave pero habla tan rápido que no has llegado a anotar la tercera característica que dictó. ¿Qué fue lo que dijo? Por fortuna, si tienes un compañero de éstos, seguramente ya habrá trascripto, casi palabra por palabra, todo lo que el docente acaba de explicar.
Para ellos, tomar apuntes es un arte y lo dominan a la perfección. Sabes que, si faltas una vez a clase, puedes pedirles prestado su cuaderno, y de seguro entenderás todo tan bien como si hubieras estado allí.
El gracioso
El todo grupo de estudio hace falta un compañero que sepa romper el hielo haciendo alguno de sus chistes. Es el que inventa versos paródicos con los conceptos explicados en clase, de manera que haga más ameno aprender datos de memoria. Es el que pone apodos acertados a los profesores, o mejor aún, sabe dibujar caricaturas que los retratan de forma particularmente jocosa. Es bueno tomarse el estudio en serio, pero también hay que saber divertirse.
El genio
Es el compañero más inteligente, comprende todos los textos con una sola lectura y es capaz de explicarte en palabras sencillas y claras el oscuro ejemplo que dio en clase el docente y que dejó a media clase rascándose la cabeza. Son estudiantes que se destacan en clase sin necesariamente proponérselo, y que con toda seguridad el día de mañana serán buenos docentes.
No se limita a ser un tragalibros, sino que además sabe ayudar a sus compañeros. Tenerlo en tu grupo de trabajo es garantía de una buena nota. Pero no te abuses de él pidiendo que te resuelva tus trabajos, pues comenzará a evitarte.
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