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Cómo sobrellevar un suspenso

Escrito por Mariana Del Rosal / 3 de Septiembre de 2008

Reprobar un examen es una experiencia insatisfactoria que muchos estudiantes deben vivir en algún momento de su carrera. Si bien esta circunstancia puede desanimarnos, es posible aprender de nuestro aplazo y aprovechar este conocimiento para mejorar la próxima vez. Todo es cuestión de actitud.

Suspender un examen no es una tragedia insalvable
Suspender un examen no es una tragedia insalvable

A nadie le gusta pasar por la experiencia: abandonar la mesa de examen sintiendo sobre los hombros un manto de fracaso y un mal sabor de boca puede hundir el ánimo del más entusiasta estudiante. Pero no debemos permitir que este mal trago haga tambalear nuestra autoestima y la confianza en nuestra capacidad. He aquí algunos consejos para reponerse luego de reprobar un examen:

Sopesa con buen criterio las consecuencias de tu suspenso
Un examen reprobado no es el fin del mundo, ni el fin de tu carrera. En todo caso, puede implicar que debas prepararte mejor para la próxima vez. Incluso si debieras recursar una materia, esto no significa que tu vida esté arruinada. Así que deja de culparte y considera con tranquilidad cuáles son tus opciones.

Aprende de tus errores
Si es un examen escrito, lee atentamente las aclaraciones que el docente haya hecho a tus respuestas. Compáralas con la bibliografía y reescribe tus respuestas. De esta manera, sentirás que al menos has aprendido lo que se pretendía de ti, y te sentirás mejor para el próximo examen. Si se trata de un examen oral, escucha con atención lo que se te diga, si es posible toma nota de las correcciones. También puedes tener una entrevista con el profesor una vez finalizada la mesa, y pedirle consejos para mejorar la próxima vez.

Deja de revivir el pasado
A menudo, durante varios días, nos obsesionamos con aquellos instantes del examen donde fracasamos: ¿Por qué tuve que olvidar aquella fecha? ¿Por qué hice mal precisamente aquel cálculo? ¿Cómo no se me ocurrió responder aquello? ¿Por qué creí que podía relacionar este autor con aquella corriente? Basta: ya pasó. Lo que está hecho, no puede cambiarse. Dedícate a pensar en tu próximo examen, o de lo contrario corres el riesgo de repetir tus viejos errores.

Cuestiónate sobre qué podrías hacer diferente
A veces es la cantidad de horas que le dedicamos al estudio lo que resultó insuficiente. Perdimos mucho tiempo revisando detalles inútiles, o concentrándonos sólo en alguno de los temas de la evaluación. En otras ocasiones no descansamos bien la noche anterior, lo que puede haber afectado nuestro desempeño. O bien nos pusimos nerviosos al enfrentarnos a una mesa con profesores con cara de pocos amigos. Incluso podemos simplemente haber tenido un mal día. En oportunidades no es el tiempo empleado en preparar el examen, sino nuestras técnicas de estudio. Intenta cambiar alguna de estas circunstancias para el próximo examen, y de seguro mejorarás tus resultados.

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