Cómo preparar un buen examen oral

Algunos consejos útiles para preparar un examen oral
Algunos consejos útiles para preparar un examen oral

El momento de evaluación es, en general, un momento de tensión y de nerviosismo para los estudiantes. Pero de las diferentes posibilidades de instancias evaluativos, seguramente ninguna genere tantas preocupaciones y tanta ansiedad como el examen oral. Ya sea porque nos remonta a nuestra infancia y a aquellos difíciles e incómodos momentos en los cuales la maestra nos hacía pasar a dar lección en el frente de la clase, o bien porque simplemente nos sentimos expuestos y tememos que nos falle la memoria en el peor momento, el examen oral suele ser un mal trago.

Sin embargo, existen ciertas ventajas en rendir este tipo de examen, así como también algunas recomendaciones que podemos tener en cuenta para que nos vaya mejor la próxima vez que nos encontremos en vísperas de un oral.

Ventajas y desventajas

Las desventajas del examen oral saltan a la vista: nos sentimos totalmente expuestos frente a la mesa examinadora (rara vez compuesta por menos de dos profesores), las preguntas de los mismos nos toman por sorpresa y no tenemos tiempo para prepararnos o para organizar medianamente nuestra respuesta, en ocasiones el examen se toma por orden de llegada y entonces hay que esperar largo tiempo para que nos llamen a rendir –con lo cuan nuestro nerviosismo no hace más que acrecentarse.

Sin embargo, y aunque a algunos les parezca mentira, el examen oral tiene algunas ventajas. En primer lugar, las clases universitarias nos llegan privilegiadamente a través del oído, y la memoria auditiva nos favorece en el examen oral (cosa que no ocurre, o sucede en mucha menor medida, con los exámenes escritos). En segundo lugar, los docentes suelen contemplar los pequeños errores y atribuírselos a las tensiones de la evaluación (más si los corregimos enseguida). Además, por peor trago que sea, el examen oral dura poco: bien o mal, en pocos minutos sabemos si aprobamos o no.

Consejos para prepararse

Por supuesto, estudiar a fondo es fundamental, ya sea para un examen escrito como para uno oral. Pero en este último caso, es también recomendable practicar lectura en voz alta. Confundirnos en la pronunciación de un nombre o de un concepto en el momento del examen, no nos restará nota, pero seguramente acreciente nuestra ansiedad.

También es una buena idea pedirle a un compañero que nos haga preguntas, simulando una instancia evaluativa. Finalmente, en algunos exámenes orales se nos pide que comencemos a hablar de algún tema del programa a elección. Para que esto no nos tome por sorpresa, es preferible llevar algo preparado de antemano, incluso con notas, citas de autoridad, etc.

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