En algunas universidades, a los estudiantes se les permite elegir, para determinadas materias, entre dos posibilidades de aprobar la cursada: la promoción directa o el examen final. Cada una de estas opciones presenta sus ventajas y sus desventajas. Examinándolas estaremos en mejores condiciones de decidir la próxima vez.
Algunas universidades, y dentro de ellas no todos los docentes, permiten a sus estudiantes optar por uno de dos regímenes posibles para aprobar un curso. Una posibilidad es la promoción directa, esto es, finalizar la materia sin necesidad de rendir un examen final integrador de contenidos. La otra posibilidad es rindiendo dicho examen. Asimismo, el estudiante tiene, en ocasiones, la posibilidad de optar por cursar con profesores o cátedras que permitan, fomenten o no la promoción directa.
¿Qué es lo más importante que hay que considerar a la hora de decidir por una de estas dos posibilidades?
Ventajas y desventajas de la promoción directa
La principal ventaja de este régimen radica, precisamente, en que cuando termina el semestre, la cursada se tiene aprobada, firmada, completa. No hace falta seguir estudiando en el verano para aprobar el examen, se pueden archivar los apuntes y guardar los libros.
Sin embargo, la mayoría de los cursos en los que se permite optar por un régimen de promoción directa, exigen que para ello los estudiantes alcancen determinado promedio en sus exámenes (por ejemplo, igual o superior a 7). De esta manera, la menor exigencia es sólo aparente, pues si bien no hay que preparar necesariamente un final, sí hay que estudiar con mucho rigor a lo largo de todo el curso. Además, muchas veces la promoción directa implica mayor carga evaluativa a lo largo del curso: por ejemplo, además de cierta cantidad de exámenes parciales, se puede pedir uno o más trabajos prácticos de integración, entrega periódica de informes, monografías, etc.
Ventajas y desventajas del examen final
Uno de los puntos a favor de esta instancia evaluativa es que permite integrar los contenidos vistos a lo largo de toda la cursada. Además, como por lo general el estudiante tiene cierta libertad con respecto al momento de rendirlo, permite organizar con comodidad los propios tiempos de estudio, conseguir los materiales necesarios, ponerse al día con lecturas optativas que durante el transcurso del semestre no se hayan llegado a trabajar apropiadamente, etc.
Posibles desventajas son la tendencia que tienen algunos estudiantes a postergar el momento de presentarse a examen, lo que hace que la promoción efectiva de la materia se atrase. Asimismo, no nos engañemos: la situación de evaluación del examen final resulta estresante para muchos. Finalmente, una buena cursada, con notas que reflejen todo lo que el estudiante ha aprendido, puede verse opacada por dar un traspié en la mesa de examen, tal vez porque los nervios nos hayan jugado una mala pasada.
Sea cual sea la alternativa elegida, lo importante es saber organizar los propios tiempos de estudio: sabiendo la exigencia que conlleva un curso que permite la promoción directa, o bien optando por organizar más tranquilos nuestro trabajo en el momento en que decidamos rendir el examen final.
Tags: exámenes, preparar exámenes

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