Según el modo de concebir el espacio en el aula, habitándolo u ocupándolo, las diferentes instituciones transmiten valores sociales que el niño aprende desde pequeño, y reflejará, más tarde, en su manera de vincularse en los diferentes círculos sociales.
En los diferentes ámbitos escolares, sobretodo en los primeros ciclos, el lugar en el cual se desarrollar las actividades didácticas es algo fundamental. Siguiendo diferentes modelos de enseñanza, las diversas instituciones proponen desde sus espacios formas de vínculos con sus estudiantes.
Los modos de interactuar con el espacio áulico pueden ir desde un completo habitar (paredes, bancos, ventanas) a un simple ocupar, siguiendo una idea de tránsito, de alguien que esta allí por unos momentos y cuando se va nada ha cambiado.
¿Un lugar propio o ajeno?
Una de las definiciones habituales para el verbo ocupar hace referencia a la idea de llenar un espacio o lugar, lo que implica en definitiva un simple transitar. Esto no requiere mayor compromiso. Un estudiante que esta en su aula un par de horas y se va. La vida en el aula es un simple tiempo de pasaje. El espacio es ajeno.
Por otro lado, el concepto de habitar esta vinculado a un vivir o morar. Lo cual, transponiéndolo a la vida en el aula se refiere a un modo de diferente de encarar la relación con el espacio circundante.
En escuelas donde la comunicación entre docentes y alumnos es más bien cercana, se prioriza por lo general el sentimiento del estudiante para con los lugares y espacios a los cuales concurre diariamente.
Es sabido que la comodidad en ese estar cotidiano es algo que puede resultar fundamental a la hora de encarar las tareas solicitadas por el docente.
La idea de habitar un espacio implica un “hacer propio”, un apropiarse del mismo. Involucrarse. No solamente crear lazos con el aula en si, sino con quienes comparten ese lugar. Sobreviene la idea de un vivir en comunidad, un compromiso desde los primeros ámbitos de sociabilidad. Esto es posible, sobretodo, en los primeros ciclos de la enseñanza, ya que los grupos de estudiantes son fijos y se mantienen en una misma aula durante todo la jornada escolar.
Diferentes modos de habitar un espacio
Por un lado, es posible vincularse al espacio a partir de una intervención en el mismo. Por ejemplo, con elementos que den cuenta de la experiencia que se lleva a cabo entre esas paredes. Afiches, láminas, trabajos realizados, muestras. Con el fin de mostrar a sus propios compañeros lo que cada uno ha sido capaz de realizar.
Por otro lado, existe la posibilidad de dar cuenta de ésta apropiación desde el modo institucional propuesto para las relaciones interpersonales. Es decir, fomentar el compañerismo, la ayuda mutua entre los estudiantes, lo cual apunta a la idea de vivir en comunidad.
Resumiendo: En definitiva, se trata de hacer de la experiencia en la escuela un modo de aprendizaje de vivir en sociedad, sabiendo que desde la relación misma con el espacio se motivan diferentes valores sociales que el niño aprende desde pequeño
Tags: aula, espacios, habitar, transitar
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